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La Víctima de una Violación Tumultuaria Empieza a ver la Luz

La Víctima de una Violación Tumultuaria Empieza a ver la Luz

Por Mario Alberto Mejía

La Quinta Columna

Cuando todas las puertas se han cerrado, la esperanza se pierde.

La víctima de una violación tumultuaria ocurrida en un hotel cinco estrellas de la ciudad de Puebla en octubre de 2017 -llamémosla G- no ha dejado de creer en la justicia, pese a que todo, hasta hace poco, había estado en su contra.

Gracias a que la Fundación Justicia y Libertad con Dignidad retomó el caso, G puede ver las cosas de otra manera.

Con otros ojos.

La mañana de este miércoles, el departamento de G se abrió para recibir al abogado que encabezará la reapertura del caso.

Quien esto escribe estuvo ahí gracias a una generosa invitación.

Lo que vi y escuché fue demoledor.

Dramático, por momentos.

Esperanzador, en otros.

La narración del atropello judicial fue similar al atropello sexual que G sufrió en su momento: brutal.

El abogado litigante que se hará cargo del caso es algo así como una leyenda viva.

De entrada no es poblano, por lo que no tiene compromisos con nadie ni será sujeto de los “cañonazos” de dinero que se acostumbran en situaciones como ésta.

Su único compromiso es con el Estado de Derecho, que tanto defiende su Fundación.

Los presuntos culpables de la citada violación tumultuaria tienen motivos para estar preocupados, pues dicho letrado es implacable, no se vende y tampoco tiene precio.

Y más: posee un elevado conocimiento del Derecho gracias a las universidades prestigiadas en las que ha estudiado y a los sonados casos que ha litigado en su carrera.

Algo hay que decir: las huellas del delito quedaron en la propia carpeta de investigación.

La falta de atención a los derechos más elementales de la víctima están documentados en dicha carpeta, con la que quisieron tapar un posible hecho ilícito.

Una primera irregularidad:

G fue evaluada por un hombre y no por una mujer, como lo establecen los protocolos médicos en el mundo civilizado.

Por elemental sentido común, quien viene de ser violada por hombres no puede ser auscultada en sus partes íntimas por hombres.

Esta primera falla atenta contra el debido proceso.

La historia que el lector de esta columna ha venido conociendo desde la semana pasada no se ha cerrado.

A partir de ahora —y en palabras del abogado— se va a reescribir.

Va a tomar otro sesgo.

Se reiniciará desde cero.

Se va a citar a todos los involucrados en la trama.

Ya se cuenta con mensaje de WhatsApp y con correos de gente que se ubicó en el hotel señalado en aquel octubre de 2017.

Se realizará también la búsqueda de videos que sirvan como evidencia.

Además, los funcionarios de la Fiscalía General del Estado que hayan participado como cómplices del bloqueo de justicia serán llamados a cuentas, una vez que incurrieron en lo que se denomina “comisión por omisión”.

En otras palabras: serán denunciados porque impidieron que se persiguiera un delito grave.

Sobra decir que la Fundación buscará que sean citados a declarar todos los involucrados.

No podría ser de otra manera:

La condena social contra los responsables será tan brutal como el doble atropello.

G tenía derecho a una serie de prerrogativas que la ley da.

Y en ese momento —qué grave— no se las otorgaron.

Esta historia tiene además otro componente mayor.

Y es que evidencia la corrupción política, económica y judicial del pasado en Puebla.

Esta trama se verá destapada simbólicamente en este expediente.

Lo que el poder político y económico tapó en 2017 hoy saldrá a luz pública con toda la crudeza que ello entraña.

Todos estamos en deuda con la víctima.

Y es que cuando el Estado funciona incorrectamente tiene la obligación de reparar el incorrecto funcionamiento.

Es el caso.

Vienen días y semanas claves para reconciliarnos con la justicia en Puebla.

Todos seremos testigos de eso.

Algunos empezarán —o ya empezaron— a perder el sueño.

No es para menos.

Algo que se llama karma que se está poniendo en acción.

Ufff.

Y de qué manera.