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Los Hijos de la Patria Chica

Los Hijos de la Patria Chica

Por Mario Alberto Mejía

La Quinta Columna

Al presidente López Obrador le gusta dar clases de historia y de periodismo.

Es encantador verlo cómo salva a unos y manda al infierno a otros.

Este miércoles, por ejemplo, atacó a Reforma —lo hace todos los días— y a El Universal.

(Cosa extraña. Y es que es rarísimo que el licenciado Ealy Ortiz esté distanciado de la Silla del Águila. Salvo cuando fue aprehendido por órdenes del presidente Zedillo, el dueño de El Universal nunca se había retirado del fuego que emana de Palacio. Ese fuego, esa leña, lo han mantenido sano, rico y poderoso durante décadas).

Lo lamentable, curiosamente, no fue eso, sino la lista de sus periodistas patriotas, “cercanos —todos ellos— a los pobres”.

Empezó con el indefendible Federico Arreola, campeón —al igual que Capulina— del periodismo blanco.

Arreolita, como lo llaman, ha sido zalamero con todos los presidentes de la República.

Sus columnas hablan por sí solas.

¿Cómo se inició?

Siendo viuda de Colosio.

Una viuda demasiado alegre y solícita que no dudaba en bailar con el Señor en turno aunque no le pidieran la pieza.

Por cierto: con AMLO ha sido voluble.

Incluso hubo una época en la que rompió con él.

El nombre de su portal lo dice todo:

Primero se llamó El Sendero del Peje.

De 2012 a 2018 pasó a denominarse El Sendero de Peña.

El 1 de diciembre de 2018 regresó a su nombre original.

Segundo periodista defensor del Pueblo:

Enrique Galván Ochoa.

Columnista de La Jornada, y dueño de una columna financiera, don Enrique es —sobre todo en el noticiero de Aristegui— un excelente porrista del presidente.

El día en que ganó las elecciones terminó llorando de emoción.

En Palacio lo quieren bien.

Es de los consentidos junto con Lord Molécula y Lady Oro Sólido.

Tercer periodista patriota: Pedro Miguel, golpista de Morena (Yeidckol Polevnsky lo sabe muy bien) y autor de un visible delito electoral que el INE dejó pasar en su momento.

Pedro Miguel milita en Morena, es un patriota del alma y, faltaba más, el Pueblo Bueno lo adora.

(Si uno de esos días en que se vaya el bicho —del coronavirus— se mete al Metro Pino Suárez a las dos de la tarde, ¿el pueblo lo reconocerá? Lo dudo mucho).

Cuarto periodista patriota y defensor del pueblo: Jorge Zepeda Paterson.

El presidente no sabe su nombre y sólo lo identifica como “ése que publica en El País”.

Zepeda, hay que decirlo, fue víctima desde hace tiempo de una extraña desaparición.

Salvo esporádicas columnas, nadie sabe nada de él.

La última vez fue visto publicando pésimas novelas.

Estos cuatro, pues, son los jinetes del Apocalipsis de la 4T.

Todos ellos, faltaba más, son lo que se dice muy cuatroteistas.

Hoy por hoy, junto con Molécula y Oro Sólido —y el tabasqueño Miguel Cantón Zetina—, son los hijos dilectos de la Patria Chica.

(La Grande anda ocupada en otras cosas. Por ejemplo: en enfrentar las embestidas de Trump y de los cada vez más olvidados y golpeados migrantes centroamericanos).

Al presidente sólo le faltó incluir en la lista de los Periodistas Prohombres a Jenaro Villamil, John Ackerman, Sabina Barman, Sanjuana Martínez, Fabrizio Mejía y Gibrán Ramírez.

Si no lo hizo fue porque alguien le dijo que cobran en la nómina, y se vería muy mal.

Día 38 de la Cuarentena. Mi vecina sigue muy enojada con el presidente, con la 4T y conmigo.

Para empezar le dio por lavar las ventanas de su casa con las páginas de ContraRéplica Puebla.

La plana de mi columna, por ejemplo, la usó para lavar la ventana del baño.

La plana de mi Novelita por Entregas terminó en el piso de una jaula verde habitada por una cotorra que repite compulsivamente todas las majaderías que nos dice a su marido y a mí.

Cuando la cotorra grita “,viejo pendejo, viejo pendejo!”, sé que la víctima es el sufrido cónyuge.

En cambio, cuando grita “¡Hijo de tu putisima!”, sé muy bien a quién se refiere.

Hoy mi vecina se dedicó a hablar mal del presidente porque no toleró que se burlara del columnista Carlos Marín.

Al principio no entendí dónde estaba la injuria.

Lo supe cuando investigué con los otros vecinos y me dijeron que el ex director de Milenio es primo hermano de la hiena.

Ah, chingá, chingá, chingá, me dije.

La trama empieza a ponerse buena, concluí.