En el Covid-19 Puebla ya es tercero en todo y falta mucha prevención
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Pese a las variables y atraso en la actualización de los indicadores oficiales, Puebla se ha ubicado en el tercer lugar nacional con más casos de infectados con el Covid-19 y con más defunciones. Es un proceso, que como era previsible por el comportamiento global de la pandemia, registra cifras que ya empezaron a crecer a un ritmo acelerado. Tal situación preocupa porque frente al loable esfuerzo gubernamental de frenar el avance del coronavirus, los sectores sociales y empresariales se resisten a la cuarentena, que es el único freno efectivo en contra de los contagios masivos.
Con el salto de Puebla a 156 personas positivas y sobre todo 9 defunciones –la cual es una cifra que se cuadruplicó en cuatro o cinco días– es necesario que se observe la experiencia de Estados Unidos, en donde en 29 días dejó de ser un país con un leve problema de expansión del Covid19 y ahora es el epicentro de la pandemia. En particular, en el estado Nueva York en donde hay 130 mil contagiados y 4 mil 700 defunciones, a la vez que es la zona de la unión americana con más migrantes poblanos.
Puebla concentra el 6.39 por ciento de las personas contagiadas con el virus en el país y el 7.2 por ciento de las defunciones, pero supera con esos números a 29 entidades del país.
El problema es que muchos ciudadanos, pero sobre todo empresarios y comerciantes, junto con algunas autoridades municipales y líderes religiosos, están mal interpretando esas cifras y el sentir es que el problema de contagios es menor al que se preveía. Es común escuchar el dicho de que a diario muere más gente por accidentes o actos delictivos, y nadie se espanta por esos números.
Mucho de ese comportamiento tiene que ver el ínfimo grado de credibilidad hacia las autoridades, como consecuencia de que los últimos 38 años los gobiernos de PRI y el PAN generaron un estado de crisis socioeconómica permanente. Y por eso amplios sectores de la población siempre ponen en tela de duda los llamados de prevención o de sumarse a algún esfuerzo colectivo.
Más allá de las causas de ese comportamiento, preocupa que mucha gente no se está sometiendo al aislamiento social, que es la única manera de frenar el avance del Covid–19. En California y Nueva York están canceladas todas las actividades sociales y económicas de 60 millones de habitantes y la pandemia no se ha frenado, como consecuencia de que muchos pobladores no hicieron caso al llamado de quedarse en casa.
Es cierto que se percibe una parálisis del comercio, de la actividad turística, de toda la burocracia oficial y el sector educativo, pero quedan grandes áreas que no están en esa dinámica.
En Huixcolotla el fin de semana hubo servicios religiosos como si no hubiera pandemia.
Toda el área de Tonantzintla y Chipilo, es decir una franja entre Cholula y Atlixco, se ve a la gente hacer sus actividades normales.
La mayor parte de las comunidades colindantes con el estado de Morelos, se aprecia el mismo comportamiento. Se dice que en mucho se debe a que en la entidad morelense son muy pobres los esfuerzos de contención del coronavirus.
En Tehuacán hay 200 maquiladoras, que aunque han bajado su ritmo de producción, siguen haciendo laborar a cientos de trabajadores.
De los 10 mil negocios del Centro Histórico de Puebla, más de 2 mil 500 ya cerraron. Tal vez los que ya acataron la medida de seguridad son los más grandes y los que congregaban al grueso de clientes. Pero aún así siguen funcionando establecimientos que pueden generar cadenas de contagios.
El mismo Consejo Coordinador Empresarial hace algunos días reconocía que siguen funcionando 20 mil empresas en el estado.
Parece que a los líderes empresariales les interesa más obtener incentivos fiscales y tener ganancias durante la contingencia, que cuidar la salud de sus trabajadores y de la población en general.
¿Qué se necesita qué ocurra para que se dimensione el riesgo colectivo que se vive en Puebla?
Parece que los empresarios van a actuar en conciencia cuando haya muertos en las calles por el Covid–19, como en Ecuador.
O que se hagan pronósticos como en Brasil, en donde ayer los especialistas calcularon que en seis meses habrá 111 mil muertos por el coronavirus en los próximos seis meses.
