Por ocultar tres años una queja podrían destituir a los Consejeros del IEE
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Tal vez la actual presidente del Instituto Estatal Electoral de Puebla (IEE), Sofía Marisol Martínez Gorbea, no solamente dure en el cargo cuatro meses -tal como está previsto- sino que en breve tenga que abandonar de manera definitiva el organismo, ya que se ha iniciado un nuevo procedimiento de destitución contra los consejeros del IEE por haber ocultado durante tres años una queja, a la cual nunca le dieron trámite.
Poco se sabe del contenido de esa queja y sobre todo, quién la interpuso. Lo único que se conoce es que tiene el expediente UTF–016/15 y que hace tres años fue presentada, pero por motivos políticos y de negligencia, simplemente nunca se le dio trámite. No se desechó, no se investigó y simplemente quedó “congelada”:
No hace mucho en el Tribunal Estatal Electoral se percataron de la existencia de esa queja y el tiempo que tenía “congeladas” en el IEE, razón por la cual los magistrados de la primera de estas instancias dio vista al Instituto Nacional Electoral (INE) de ese atropello, en donde efectivamente se valoró como muy grave lo acontecido y se ha iniciado una investigación para deslindar responsabilidades, pero que pasa por el comienzo de un proceso de destitución contra los consejeros del órgano comicial de Puebla que resulten ser cómplices de dicha anomalía.
Dentro del IEE se sabe que la presunta responsable de tener la queja UTF016/15 “escondida en un cajón” es Iris Conde Serapio, quien es la directora de Fiscalización del Instituto Estatal Electoral.
El problema de fondo que esconde este caso, no es solamente la negligencia con que se trató la queja en cuestión, sino que la directora de Fiscalización era de los funcionarios intocables en el órgano electoral.
Para nadie es desconocido que Iris Conde Serapio fungió –aunque la ley no lo permite– de una especie de asesora especial primero de José Antonio Gali Fayad y luego de Martha Erika Alonso Hidalgo, a quienes ayudó siendo candidatos del PAN a la gubernatura, en los años 2016 y 2018 respectivamente, para que no fueran sancionados por el Instituto Nacional Electoral cuando sus labores de proselitismo violaron el código en la materia.
Dicha labor, dicen los enterados, no solamente la ejerció con los candidatos panistas a la gubernatura, sino con los partidos que estaban dentro del espectro del morenovallismo. La directora de Fiscalización –dicen– era la que evitó docenas de sanciones contra estas fuerzas políticas.
Es decir, la funcionaria era parte del engranaje que permitía al IEE ser una parte esencial de la maquinaria electoral del morenovallismo.
En función de esa circunstancia, Iris Conde Serapio y otros tantos funcionarios del IEE, entre ellos el ex presidente Jacinto Herrera Sarrallonga –quien recientemente renunció y se fue de manera vergonzosa del organismo–, sentían que el manto del morenovallismo siempre los iba a proteger y no era necesario cuidar los procedimientos del Instituto Estatal Electoral.
Ahora esa protección se ha terminado y los morenovallistas del IEE, que son casi todos, se han quedado en la absoluta indefensión.
La actual presidente del IEE, Sofía Martínez, tal vez no era parte del grupo morenovallista, pero al final también resulta ser cómplice de lo ocurrido por no haber removido a Iris Conde Serapio, la ex protectora de Martha Erika Alonso y de José Antonio Gali Fayad.
Y por eso ahora corre el riesgo de salir del IEE. Por no haber hecho nada contra los que convirtieron al organismo en un cuerpo faccioso al servicio personal de Rafael Moreno Valle Rosas.
