¿Tortura? Vayan al polígrafo y punto
Entre los días 9 y 11 de abril, corrieron versiones no oficiales sobre una posible reapertura del caso Lydia Cacho por el delito de tortura psicológica.
Contracara
Enrique Núñez/@contracara68
Entre los días 9 y 11 de abril, corrieron versiones no oficiales sobre una posible reapertura del caso Lydia Cacho por el delito de tortura psicológica, en donde estarían implicados Kamel Nacif, Mario Marín Torres y Adolfo Karam Beltrán; el creciente rumor, confirmado posteriormente por una exclusiva de Mario Alberto Mejía dio a conocer que la determinación de un Tribunal Colegiado en el sentido de no ejercitar acción penal contra los denunciados, quedaría sin efectos, dado que una resolución de un Tribunal Unitario, había ordenado ejercer acción penal, para que se dictara la orden de aprehensión en contra de los tres personajes citados.
El jueves por la mañana, sin la confirmación oficial de esta versión, decidí contactar a Adolfo Karam Beltrán, para proponerle que aceptara una entrevista en donde contara su versión sobre la presunta tortura de la que Lydia Cacho dice haber sido víctima.
De confirmarse la versión, la entrevista tomaría un valor específico, toda vez que mediáticamente sólo se conoce la versión de Cacho Ribeiro.
Y es aquí en donde hay que diferenciar. Un tema es la evaluación del gobierno de Mario Marín que socialmente fue descalificado y reprobado por casos de corrupción, prepotencia y muchas otras agravantes que provocaron la catástrofe electoral para el tricolor en el 2010 y otra, la versión de tortura denunciada por Lydia Cacho, en declaraciones contradictorias, mismas que obran en los autos de un voluminoso expediente.
De ahí que el testimonio del entonces director de la Policía Judicial tuviese fundamental relevancia para que al final, cada quien pueda sacar sus propias conclusiones.
Este es un tema que jurídicamente ha sido juzgado de diferentes formas por distintas instancias y juzgadores.
Lo que para un tribunal ha sido concluyente de exclusión de responsabilidades, para otro sí se tipifica el delito.
A 14 años de distancia, los hechos suelen quedar olvidados para el ciudadano común, que de manera natural recuerda el escándalo, pero no los detalles.
De ahí que conocer ambas versiones resulta importante para poder formar un mejor criterio de los hechos.
Hasta antes de la entrevista con Karam, únicamente se había escuchado la versión de Cacho, sin embargo, en medio de los rumores y la desinformación, medios nacionales no solo citaron el delito de tortura, sino hasta la versión de que la señora había sufrido un abuso sexual por parte de los agentes, situación totalmente falsa, ya que mezclaron temas anteriores de la vida personal de Cacho Ribeiro.
En ese afán de desvirtuar la información, tras la publicación de la entrevista, Lydia Cacho escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente:
De entrada, la entrevista la realicé el 11 de abril en Puebla, lo cual echa abajo su hipótesis. Estuve fuera del país durante 10 días, lo cual hace imposible que la entrevista se haya realizado después de emitida la orden de aprehensión.
El documento del Tribunal Unitario en el que se ordena ejercitar la acción penal fue el 11 de abril, para ser notificado al día siguiente.
Por más velocidad que se hubiera dado al caso, esa orden debe ser del día 12 de abril en adelante.
Por otra parte, la señora habla de la mafia de pedófilos de Puebla, con lo que olvida que el tema en cuestión nada tiene que ver con ese delito, ya que ella los acusa de haber ordenado una tortura en el traslado de Cancún a Puebla.
Si la señora Cacho se presenta como defensora de derechos humanos, no puede incurrir en una violación flagrante de los mismos, acusando de pedófilos a quien ni siquiera está denunciado por ese delito y mucho menos sentenciado.
El tema de pederastia es un caso en contra de Succar Kuri, quien purga una condena por ese delito en Chetumal, Quintana Roo.
Si bien es cierto que Nacif es un empresario prepotente y soberbio, con antecedentes de evasión y con impedimentos para visitar Estados Unidos por su conocida fama de ludópata; también es cierto que nada tiene que ver en las acciones de pederastia de Succar Kuri y un grupo de depravados empresarios.
De Marín se conocen historias de corrupción en las que se vieron implicados altos funcionarios de su gabinete, también su gusto por las grandes fiestas llenas de excesos, pero en ningún caso hay una denuncia, ni de la propia Lydia Cacho sobre abuso de menores.
Y de Karam y el comandante Sánchez tampoco se les ha relacionado con ese delito.
Jurídica y periodísticamente hay que centrarse en la denuncia de tortura psicológica y conocer cuál de las versiones es la auténtica.
Existen filias y fobias hacia los denunciados y también hacia la denunciante. Así como socialmente, Nacif y Marín padecen del descrédito de buena parte de los poblanos, también existen denuncias y testimonios que colocan a Cacho como una mercenaria de su supuesto activismo social.
Una de las entonces víctimas de pederastia del clan de Succar Kuri, Edith Encalada, la acusa de utilizar su nombre para lucrar económicamente al haber hecho una película con su historia, utilizando sus fotografías sin medir el daño que le causó.
También existen señalamientos de desvío de recursos públicos a través de la organización de Lydia Cacho en Cancún, en donde no se realizan las supuestas acciones para la defensa de las mujeres con las que justifica las aportaciones oficiales.
Y así como el libro Los Demonios del Edén descubre la red de pederastia encabezada por Succar Kuri; existe también otro libro escrito por Virginia Betanzos titulado: Lydia, la otra cara de la pederastia, donde se revelan supuestas extorsiones y chantajes de Lydia Cacho con autoridades de Quintana Roo y la forma en la que ha lucrado con base en una serie de mentiras para obtener beneficios meramente personales.
Es decir, que historias oscuras existen y de ambas partes. Por eso era relevante escuchar la otra versión, sobre el traslado de Cacho a Puebla y si fue realmente torturada o se trata de una “conveniente” fantasía.
Por lo pronto, en la entrevista, Karam lanza un reto a Lydia Cacho para someterse a la prueba del polígrafo.
Que enfrenten al detector de mentiras y que se disipen las dudas.
¿Aceptará el reto? Veremos y diremos.

