Genoveva Huerta y Pablo Rodríguez minan el proceso de unidad en el PAN poblano
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
En los últimos días ha surgido una idea general de que el actual proceso electoral está generando un fuerte proceso de cohesión, de reunificación, de las fuerzas internas del PAN, que se habían disgregado y confrontado a lo largo de los ocho años de dominio morenovallista. Sin embargo, dentro de esta agrupación política se sabe que esa unidad todavía no acaba de cuajar, que pende de alfileres y que está amenazada por el recelo, la falta de dialogo y de acuerdos de los beneficiarios del grupo del extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Los dos principales responsables de que ese proyecto de unidad panista, por el momento, sea sólo una fachada, una idea externa, pero que en realidad es un muro sin cimientos y fortaleza, son los dirigentes albiazules: Genoveva Huerta Villegas y Pablo Rodríguez Regordosa.
Ambos, Huerta y Rodríguez, siguen actuando con la misma lógica del morenovallismo de engañar, de excluir a los que no son de su grupo político y no integrar a las funciones electorales del partido a todas las corrientes panistas, aunque en las fotos de prensa aparezcan muchos actores que antes estaban excluidos del albiazul, como son Rafael Micalco Méndez, Humberto Aguilar Coronado, Ana Teresa Aranda, Juan Carlos Mondragón o Eduardo Alcántara, entre otros.
Dos ejemplos de esa errática conducción política de ambos dirigentes son estas historias:
Faltando unos días para que iniciaran las actuales campañas electorales, la fracción del PAN en el Congreso local sufrió su tercera deserción, en este caso de un experimentado político: Hugo Alejo Domínguez, quien proviene del sector magisterial.
La idea general que dominó es que el legislador del distrito de Zacapoaxtla se iba del las filas del albiazul para pasarse a Morena, como parte de un comportamiento pragmático de sumarse a la fuerza política que se perfila a ganar la contienda de gobernador.
La verdadera historia de esa renuncia, que dejó a la fracción del PAN reducida a 4 de las 7 curules que tenía al inicio de la actual Legislatura local, es que cuando renunció Marcelo García Almaguer a la coordinación del grupo parlamentario panista –a inicios del presente año–, la dirigente estatal del albiazul, Genoveva Huerta Villegas, le ofreció a Hugo Alejo Domínguez ocupar ese cargo.
El principal argumento de la presidente del partido es que necesitaba en la coordinación de los diputados a un político experimentado, que tuviera una buena presencia en su distrito y contara con el respaldo de un sector de las bases del albiazul.
Hugo Alejo Domínguez tenía esas tres características y se empezó a preparar para tomar las riendas del grupo parlamentario.
De un día a otro, Genoveva Huerta nombró como nueva coordinadora de los diputados locales a Mónica Rodríguez, quien es esposa de Pablo Rodríguez Regordosa, unos de los panistas consentidos del morenovallismo.
Todo apunta a que Genoveva Huerta tomó esa decisión con dos criterios: que Mónica Rodríguez es su amiga y fue su compañera en San Lázaro, cuando ambas fueron diputadas federales. Y que actuó bajo la lógica de solamente beneficiar a los morenovallistas.
Hugo Alejo Domínguez nunca recibió una explicación o justificación de por qué primero le ofrecieron la coordinación legislativa y luego, lo descartaron sin que hubiera algún dialogo o acuerdo de por medio.
Por eso llegó a la conclusión de que había terminado su ciclo en el PAN, al no coincidir con el comportamiento autoritario de la presidenta estatal del partido.
Una segunda historia es la siguiente:
Juan Carlos Espina von Roehrich es consejero nacional del PAN, desde que este cuerpo colegiado se renovó en el año 2017.
Espina fue un fuerte crítico de Ricardo Anaya Cortés cuando éste era presidente nacional del PAN y ejerció un férreo control del partido, que acabó provocando la renuncia de Margarita Zavala –esposa del expresidente Felipe Calderón Hinojosa– a las filas albiazules.
También fue crítico del morenovallismo y sufrió la exclusión política por haber sido parte del grupo político de Eduardo Rivera Pérez, expresidente municipal de la capital y quien fue un perseguido del exgobernador.
A lo largo de los últimos tres años, Espina nunca enfrentó la amenaza de ser excluido del Consejo Nacional del PAN por ser crítico de Ricardo Anaya y de Rafael Moreno Valle.
En cambio ahora, cuando se supone que se está construyendo la unidad en el albiazul poblano, ahora sí lo quieren excluir del órgano de gobierno colegiado del partido.
Trascendió que Pablo Rodríguez Regordosa, quien dirige al PAN en la capital, está promoviendo un recurso para que se le solicite al Comité Ejecutivo Nacional del partido la exclusión de Juan Carlos Espina como miembro del Consejo Nacional de esa agrupación política.
La justificación que estaría esgrimiendo Rodríguez Regordosa es que Espina no tiene a salvo sus derechos partidistas porque no pagó las cuotas del partido cuando fue regidor del ayuntamiento de Puebla. Es decir, estaría sancionado por una nimiedad.
El fondo del asunto es que Pablo Rodríguez sigue excluyendo a los panistas que no son morenovallistas.
Aunque en realidad este asunto exhibe que Rodríguez no se ha enterado que el morenovallismo está en proceso de extinción.
