Moranchel, el hombre que exhibió a Armenta, tenía ya antecedentes de grabar y filtrar a la prensa
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Un yerro que le podría costar perder su carrera política al senador Alejandro Armenta Mier es no haber investigado a quien le confió sus secretos más obscuros –como es desatar un complot contra Morena, su propio partido–, pues se trata de un personaje que desde hace mucho ya tenía una fama de grabar sus conversaciones, de supuestamente filtrarlas a la prensa y de cambiar de bando cada vez que puede, es decir que es una especie de caza–fortunas.
Édgar Moranchel Carrero es quien ha filtrado 7 grabaciones que desnudan las intenciones de Alejandro Armenta de descarrilar la candidatura a gobernador de Luis Miguel Barbosa Huerta y tumbar a Fernando Manzanilla Prieto de la titularidad de la Secretaría de Gobierno, a través de una estrategia que incluía hacer alianzas con el morenovallismo, la fuerza rival más importante de Morena en el estado de Puebla.
Moranchel ya había protagonizado una delación similar a principios del año pasado. Esta la historia:
Entre enero y febrero de 2018, el empresario Juan Antonio Villarroel apareció como la principal propuesta de Morena para ser el candidato a edil de Atlixco. En su planilla incluía a Édgar Moranchel, quien ocupaba uno de los primeros lugares de aspirantes a regidores, en mucho por ser alguien que formaba parte del grupo político de Fernando Manzanilla Prieto, uno de los opositores más importantes al morenovallismo.
La confianza hacia Moranchel dentro del núcleo de Morena se perdió muy rápido, cuando se puso en evidencia que había sido secretario privado del panista Guillermo Velázquez Gutiérrez –quien actualmente es alcalde de Atlixco–, cuando este último fue director en el ahora extinto Instituto de Asistencia Pública del Estado de Puebla, al arranque del sexenio de Moreno Valle.
Por ello Moranchel fue removido de la planilla de Morena, a la par que se deterioraba su relación con Manzanilla.
Días después de que quedó fuera de la propuesta de gobierno de Morena, a la prensa local de Atlixco llegó una grabación en la cual el empresario Juan Antonio Villarroel se expresaba muy mal del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional, situación que le costó enfrentar un largo conflicto en la disputa por la candidatura morenista, lo cual permitió que el PAN finalmente ganara los comicios en esa importante ciudad.
Siempre se tuvo la sospecha de que había sido Édgar Moranchel quien grabó a Juan Antonio Villarroel y logró filtrar el audio a la prensa local, como parte de una posible revancha contra Morena, Fernando Manzanilla Prieto y el propio Villarroel.
Ahora parecería repetirse una historia similar: Moranchel es quien graba y hace pública una larga y elocuente conversación con Alejandro Armenta Mier y la ex panista Violeta Lagunes, en la cual los dos últimos lo están intentando convencer que se les una para encabezar una conspiración contra Luis Miguel Barbosa y Fernando Manzanilla Prieto.
Un error básico cometió Armenta al no haber tomado en cuenta los antecedentes de Moranchel, a quien le acompaña un largo historial de infidelidades políticas. Veamos su trayectoria:
Hace ocho años era colaborador del panista Guillermo Velázquez, a quien acompañó a diferentes empresas políticas.
Años más tarde apareció como un hombre de confianza de Fernando Manzanilla Prieto, quien es la figura política más importante que rompió con el extinto exgobernador Rafael Moreno Valle.
Al final, la relación con Fernando Manzanilla Prieto se fracturó y Édgar Moranchel regresó al grupo morenovallista, al jugar un papel importante en la campaña de Martha Érika Alonso Hidalgo, como parte de la lucha que libró la panista para convertirse en gobernadora de Puebla.
Se dice que Martha Érika Alonso es quien abogó ante Guillermo Velázquez para que en su calidad de alcalde electo de Atlixco, más o menos por septiembre de 2018, accediera a que Moranchel se convirtiera en director del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Atlixco.
Cuando la fortuna parecía que le sonreía a Moranchel, se le atravesó la tragedia área del 24 de diciembre, en la cual perdió la vida Martha Érika Alonso.
Y todavía más se le complicó la existencia en enero de este año, fecha en que Fernando Manzanilla por segunda vez se convirtió en secretario general de Gobierno y en el segundo hombre de más poder en la administración pública estatal.
Cuentan en Atlixco que Édgar Moranchel entró en estado de pánico porque se ordenaron una serie de auditorias a su gestión en el sistema operador del agua. Sintió que Manzanilla estaba fiscalizando su labor.
Al principio, dicen los enterados, pensó que su opción era buscar una alianza con Alejandro Armenta en contra de Fernando Manzanilla.
Y luego, dicen las malas lenguas, que habría encontrado más rentables exhibir los perversos planes de Armenta.
Armenta ahora carga con la acusación de no ser leal a su partido, a Morena, en parte por haber confiando en una persona con un extenso historial de deslealtades políticas. ¿Será el karma lo que alcanzó al senador?
