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La pugna por la gubernatura interina

La pugna por la gubernatura interina

Por Enrique Núñez/ @Contracara68

Contracara

Tras la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso, en Puebla se vive en dos distintos escenarios: el de las redes sociales, donde se especula y se cuentan las más increíbles versiones sobre las causas de la caída del helicóptero; y el del círculo rojo, en el que se deshoja la margarita para descubrir el nombre del que será el gobernador interino y de los que, posteriormente, podrían ser candidatos por los dos principales partidos de Puebla.

Enfoquémonos esta vez en el gobernador interino. Aunque no es oficial, es evidente que las circunstancias políticas abrieron la puerta a que sea un panista quién ocupe la silla de gobernador.

Y es aquí donde surge la controversia y la confusión. Si la mayoría en el congreso local es de Morena, debemos entender que no será cualquier panista el elegido, ya que su nombre debe transitar y ser palomeado desde las altas esferas lopezobradoristas.

En el PAN hay cuatro grupos con cuatro listas distintas.

Vayamos por partes.

Partiendo de la base que panista no es sinónimo de morenovallista, hay que pensar que quien lleva mano en la negociación es el CEN del PAN, léase Marko Cortés, cuyos compromisos políticos quedaron saldados con el otorgamiento de la coordinación del senado para Moreno Valle, además de que los dos únicos interlocutores hoy están muertos. Difícilmente, en la lista del PAN estará algún miembro del grupo morenovallista, por lo que Humberto Aguilar Coronado y Rafael Micalco podrían aparecer en la propuesta.

Una segunda lista saldrá del autollamado “Grupo de los Tres”, conformado por Luis Banck, Eukid Castañón y Roberto Moya. Ellos buscan colocar a un interino para guardar la carta de Banck para la candidatura a gobernador. Sin embargo, algunas de sus cartas como Jesús Rodríguez Almeida y Max Cortázar ya fueron descartadas por no acreditar cinco años de residencia poblana.

El tercero en la negociación, será el exgobernador Tony Gali, quien fue relegado de la mesa del “Grupo de los Tres”, pero que tiene un mejor canal con el poder federal, a diferencia del grupo morenovallista, particularmente después de lo sucedido en la ceremonia luctuosa con la secretaria Olga Sánchez Cordero. Caprichosamente, la vida podría hacer que la mano de Tony Gali sea la que termine inclinando la balanza.

Y por si fuera poco, hay una cuarta lista no menos importante. La de las familias Moreno Valle-Alonso. También ahí hay una liga de comunicación que es considerada y tomada en cuenta.

En conclusión, con tantas listas y cartas, pero, sobre todo, con tantos intereses de por medio, si se despedazan los panistas, el hilo podría romperse y terminar con un tercero en discordia, terminando así con este dilema.

Y lo que hoy dan panistas y morenovallistas como un hecho, podría quedarse chiflando en la loma.

Moreno Valle, el poder por el poder

En diversas ocasiones, personajes cercanos a Rafael Moreno Valle me externaron que él decía que yo era uno de sus principales enemigos.

Al vuelo les respondí que él era quien me había escogido como tal y que, pese a la persecución contra Intolerancia, no cambiaría ni la línea editorial ni mi postura personal.

Sería muy ingenuo decir que no sabía los alcances de un enemigo de esa envergadura y los riesgos que esto representaba, pero dar un paso atrás no era la opción.

Y fue por esa guerra declarada, que me convertí en un biógrafo natural de este personaje.

Tras su trágica muerte, resulta obligado retomar y compartir algunas de sus historias, con la intención de retratar lo que había atrás de este poderoso y soberbio personaje.

En próximas entregas retomaremos y recordaremos algunas de las memorias del nieto del General. De mi propio archivo desempolvaré los relatos de aquellos que fueron bajados de la camioneta, de los celulares voladores, de las pendejizas que se llevaron prácticamente todos los que desfilaron por su oficina.

Aquí, una de las muchas historias.

Conocí a Rafael en su incipiente carrera política, cuando su simple apellido lo llevó a sentarse en la silla principal del edificio de la poderosa Secretaría de Finanzas y Administración, en el arranque del sexenio de Melquiades Morales.

Al joven banquero yuppie, el entonces gobernador le abrió la puerta grande de la política, como pago a los favores recibidos —décadas atrás— de manos del abuelo de Moreno Valle.

La ambición de poder y la soberbia con la que actuaba parecían innatas en él. En su día a día, con una gran facilidad generaba complicidades, a la vez que acrecentaba el número de sus enemigos.

Para 'Rafa', como le gustaba ser llamado, no era problema pasar por encima de quien se le pusiera enfrente. Su meta no era otra que ser gobernador.

Como consecuencia natural de su egocentrismo, el hecho de escribir de manera crítica sobre cualquier tema que involucrara a Rafael, implicaba una inmediata carta aclaratoria.

Sólo era cuestión de esperar la iracunda respuesta, para redactar la respectiva contrarréplica.

Al avanzar el sexenio melquiadista, con la mira puesta en la gubernatura, Rafael les comió el mandado a los políticos de la vieja guardia que conformaban el gabinete melquiadista, creando el llamado 'Grupo Finanzas' y diseñando una compleja red administrativa, desde donde controló y acaparó hasta el último peso del presupuesto estatal.

En cada acto, cada movimiento, cada acuerdo, estaba su camino a Casa Puebla.

Sin duda, Rafael era tipo con una voracidad fuera de lo común, al que hay que reconocer que siempre jugaba a ganar.

Quienes colaboraron con él, además de los constantes maltratos, juran que era imposible seguirle el paso.

Su obsesión por la gubernatura lo hacían maquinar escenarios las veinticuatro horas del día.

Entre los constantes desencuentros provocados por mi postura crítica hacia él, siendo ya diputado federal, Rafael me invitó a una gira por Zacatlán, de la que en anteriores ocasiones ya he escrito.

Pero más allá de los detalles y la carga política de esa gira, en el camino de regreso tocamos un tema del que hasta ahora nunca había escrito.

Como suele suceder, después de varias horas juntos, hicimos a un lado la política para entrar a temas personales.

Rafael preguntó por mi familia, y yo por Martha Erika. Con prudencia, le pregunté si tenían planeado tener hijos. Su respuesta fue tajante: “No, Enrique, es un tema que tengo hablado con Martha y estamos de acuerdo que los hijos requieren de mucho tiempo, y yo estoy dedicado totalmente a la política”.

Tiempo después me enteré que su versión era un acuerdo unilateral, en el que ella no pensaba lo mismo y que quizá haya sido el principal punto de desunión entre ambos.

Sin embargo, esa respuesta refleja a la perfección su personalidad obsesiva. Estamos hablando de un auténtico animal político, para el que no había espacio para otra cosa que no fuera el poder por el poder.

Para Moreno Valle no había familia ni amigos; para él, sólo había aliados y cómplices.

Hay que recordar que siempre dijo que quería ser recordado como 'el mejor gobernador de la historia'. Y aunque quedó a años luz de lograrlo, debo reconocer que fue el gobernador más polémico y controvertido de todos, hasta en su forma de morir.

Ni más, ni menos.

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