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Anaya denuesta a Mari?n para que acepte pactar con el PAN

Anaya denuesta a Mari?n para que acepte pactar con el PAN

Cuitlatlán

Por: Fermín Alejandro García

El insistente mensaje del PAN y de Ricardo Anaya Cortés, el candidato de la coalición Por México al Frente, de señalar que atrás de Morena se encuentran los intereses del ex gobernador Mario Marín Torres, parece tener una doble intención: por un lado golpear la imagen del lopezobradorismo y por otra, lograr una negociación en lo obscuro, por debajo de la mesa, entre el albiazul y el grupo político marinista, tal como ocurrió en el año 2006.

Ricardo Anaya parecería estar buscando, más o menos, el mismo procedimiento que utilizó Felipe Calderón Hinojosa en 2006, quien primero amenazó con meter a la cárcel al entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, por el uso abusivo del aparato de justicia en contra de la periodistas Lydia Cacho, y luego lo obligó a que el PRI ayudara al PAN a ganar en el estado la elección federal de ese año.

En aquella ocasión, el finado Carlos Abascal Carranza en su calidad de secretario de Gobernación de la administración de Vicente Fox Quesada se encargó de reunirse con su homologo en Puebla, Valentín Meneses, y con el propio Marín, para pactar con el marinismo un acuerdo a favor del PAN.

Como resultado de ese acuerdo, los diputados federales panistas de Puebla, entre ellos Francisco Fraile García, dejaron de demandar un juicio político contra Mario Marín y que la PGR consignara la averiguación previa que se abrió por la detención ilegal y la tortura de que fue objeto Lydia Cacho.

A cambio de ello, el PAN en la parte final de la campaña electoral de 2006 y toda la contienda federal de 2009, dejaron de usar el tema de “el góber precioso” como propaganda. En general, los panistas se olvidaron del llamado Lydiagate, pese a que había una fuerte demanda de la sociedad civil de que se procesara legalmente a Mario Marín Torres.

Ahora hay condiciones muy diferentes, ya que Mario Marín vive en el ostracismo, escondido para evitar las muestras de desprecio de la población, pero sigue activo en la vida política del estado y mantiene una importante estructura electoral dentro del PRI.

Marín ya no corre el riesgo de ir a dar a la cárcel o que le revivan procesos del gasto público, o lo investiguen por abusos de autoridad. Dicho de otra manera, ya “salvó el pellejo”.

Lo que sí existe son dos factores:

Primero: los priistas ya se están convenciendo que nunca se va a dar “el milagro” que permita a su candidato José Antonio Meade Kuribreña salir del penoso tercer lugar de la contienda presidencial en el que está.

Meade un personaje que en lugar de generar ánimo, provoca lástima por su incapacidad de ganar simpatías frente a un electorado que tiene los niveles más altos de odio al PRI, un reacción muy justificada por los desastrosos resultados del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Y esa situación se replica en Puebla con el aspirante priista Enrique Doger Guerrero, de quien cada día se pierde más las esperanzas de que por lo menos llegue al segundo lugar de la lucha por la gubernatura de Puebla.

Ante esa condición, los priistas de Puebla y de muchas partes del país se están, poco a poco, empezando a decantar, es decir a buscar alianzas con Morena o con el PAN, ya que entre ambas fuerzas políticas se decidirá el futuro de la presidencia de la República.

Segundo: Mario Marín aunque vive alejado de los reflectores de la opinión pública, le tiene temor a que la denostación hacia su persona vuelva a ser un tema presente en la gente.

Ante esos dos factores, Ricardo Anaya estaría presionando a Mario Marín para que opte por aliarse con el PAN, tal como lo hizo en 2006, año en que el entonces gobernador de Puebla dejó que ganaran casi todos los candidatos panistas a diputados federales y el aspirante presidencial de esa época, Felipe Calderón Hinojosa.

Marín ya sabe de los beneficios de pactar con los panistas, pues eso le permitió gobernar los seis años de su mandato.

Mario Marín ya ha sacrificado los intereses del PRI para “salvar su pellejo”.

Lo hizo en 2010, al operar para que el PRI perdiera la gubernatura de Puebla al poner a los peores candidatos a alcaldes y de esa manera, Rafael Moreno Valle y el PAN, le dieran impunidad cuando acabó su sexenio. ¿Qué le impide volver a hacer lo mismo?

Al final el PRI poblano se han vuelto el “payaso de las cachetadas” del PAN.