Mucha cortesía huele a pacto Zavala-Moreno Valle
A Puerta Cerrada
Por Jorge Rodríguez
Si Margarita Zavala Gómez del Campo fuese la candidata del PAN a la presidencia de la república, los morenogalistas de Puebla estarían en condiciones de negociar ampliamente la definición de las principales candidaturas a puestos de elección popular, empezando por la de gobernador.
Esa es la lectura que debe desprenderse de la visita que la esposa del ex presidente Felipe Calderón y aspirante a Los Pinos hizo el viernes a Puebla.
A diferencia del pasado 8 de julio, cuando Zavala Gómez del Campo se dirigía a un auditorio de 300 personas en Cholula al mismo tiempo que Martha Érika Alonso encabezaba un curso de capacitación para jóvenes panistas, en la ciudad de Puebla, esta vez empataron agendas para sostener un encuentro que hasta hace unas semanas se miraba imposible.
Pero no solo fue la reunión del viernes en el Comité Directivo Estatal lo que permitió leer entrelíneas la mejora de las relaciones entre la aspirante presidencial y el ex gobernador Rafael Moreno Valle, sino lo que ella dijo, y cómo lo dijo, a los medios.
Vayamos primero al encuentro con Martha Érika.
En los días previos al viernes, operadores de Zavala se comunicaron a las oficinas del CDE para informar que su jefa quería ir a la sede del partido y platicar con sus colaboradores, en su próxima visita al estado.
Martha Érika respondió que sí a través de sus interlocutores y los invitó a presentarse el jueves en la sesión de la Comisión Permanente del partido, que se celebraría en el Hotel NH, para hacer la convocatoria.
Así ocurrió.
El viernes, la esposa de Moreno Valle y Jesús Giles recibieron a la ex primera dama en la puerta del CDE, la acompañaron durante su charla con los integrantes de la dirigencia del partido y al final la despidieron con una cordialidad que sorprendió a los presentes.
En la plática abierta, que duró poco más de una hora, Margarita expuso que sabía que estaba reunida con gente que simpatizaba con Moreno Valle y que no iba a intentar que cambiaran de opinión, pero explicó que su objetivo era acercarse a la militancia para mostrar su trayectoria, fortalecer la unidad del PAN y acelerar la definición del candidato.
En contraparte, los receptores del mensaje, en efecto, adoradores de Moreno Valle, la trataron con sutileza y amabilidad.
Cosa rara, pero así fue.
Después de eso, Margarita y Martha Érika se despidieron como lo hacen dos entrañables amigas.
Repasemos ahora los tres puntos más relevantes que la esposa de Calderón declaró al reportero Marco Aurelio Mirón para EL SOL DE PUEBLA.
Primero.-
El destinatario de sus misiles fue Ricardo Anaya Cortés, no Moreno Valle.
Al presidente del Comité Ejecutivo Nacional le cuestionó el manejo de los recursos públicos, los escándalos de corrupción en los que ha sido involucrado y el abuso de la dirigencia para apuntalar sus aspiraciones políticas.
Con el pretexto de que Anaya va en segundo lugar de las encuestas y por tanto es él su único competidor, no soltó ni una sola crítica contra el poblano, ni para defender a Eduardo Rivera Pérez.
Segundo.-
Zavala Gómez del Campo expresó que no influirá en la designación del abanderado del PAN al gobierno del estado, en caso de que ella sea candidata presidencial.
Un tanto cantinflesca, después de que el reportero le preguntara sobre este asunto en particular, respondió que no, que se enfocaría en “buscar México, el país y para adelante”.
Es decir, dejará que el morenogalismo elija al abanderado.
Y tercero.-
A la hora de hablar de los aspirantes a Casa Puebla, mencionó a cuatro.
Nombró a Martha Érika Alonso, a Eduardo Rivera, a Luis Banck Serrato y a Javier Lozano Alarcón.
Por la composición de su lista, de tres contra uno, se nota que no tiene (ni tendrá) problema con los morenogalistas.
Saque usted sus propias conclusiones.
¿Trae o no Margarita Zavala acuerdo con Moreno Valle?
Yo creo que sí.
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