Puros o impuros, ¿quiénes ganarán la guerra en el partido de López Obrador?
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Gabriel Biestro Medinilla y Rodrigo Abdala Dartigues tienen razones para estar molestos. De un tiempo a la fecha, diversos oportunistas políticos se enrolaron en las filas del Movimiento Regeneración Nacional con el único propósito de buscar candidaturas y competir por los más preciados puestos de elección popular en 2018, cobijados en la boleta, claro, por Andrés Manuel López Obrador.
Los casos más sonados son contundentes.
Alejandro Armenta Mier viene de ser integrante de gabinete en el gobierno de Mario Marín Torres, presidente estatal del PRI, delegado en la administración de Enrique Peña Nieto y diputado federal tricolor.
Aun con ese pasado a cuestas, un día despertó aborreciendo lo que hasta entonces había representado y descubrió en López Obrador y su partido aquello que Puebla y México requerían para escalar hacia una sociedad que PRI y PAN no pudieron construir.
Lo que Armenta no dice es que en el tricolor se le cerraban las puertas para ser candidato a gobernador, o a cualquier otra cosa, y que halló en Morena la rendija que necesitaba para conservar intactas sus aspiraciones.
El desfonde del PRI y las altas expectativas del ‘Peje’ en términos de competitividad electoral hicieron de la toma de decisión una tarea sencilla.
Luis Miguel Barbosa Huerta es otro caso.
El astuto senador llevó tatuado en el pecho al PRD hasta que así convino a sus intereses.
O hasta que se peleó con sus antiguos aliados de Nueva Izquierda y entendió que no tendría más futuro en ese agónico partido.
Igual que Armenta, una mañana se levantó de la cama convencido de las capacidades transformadoras y sobrenaturales de López Obrador.
De las descalificaciones que le propinó en el pasado se fue a la exaltación.
Después de romper con el PRD y erigirse en promotor “desinteresado” del dueño de Morena, Barbosa retornó a Puebla para hacer precampaña por la gubernatura.
Un año antes había terminado sus acuerdos de complicidad con el entonces gobernador Rafael Moreno Valle, con quien colaboró para derrotar al PRI en las elecciones locales de 2010 y 2013.
José Juan Espinosa Torres anda en la misma ruta.
El presidente municipal de San Pedro Cholula se trepó antes que los demás al barco de Morena con la mira puesta en el gobierno del estado.
Fiel a su estilo de conducción personal, que una tarde juega para un bando y a la siguiente para otro, renunció a Movimiento Ciudadano, del que fue presidente cuando se llamaba Convergencia, para enlistarse en el partido de López Obrador y competir así por la candidatura a Casa Puebla.
El viraje de José Juan sorprendió menos que los de Armenta y Barbosa, pero encaja bien en el del oportunismo político que tiene enfadados a Biestro y Abdala.
En cuarto sitio se ubica Fernando Manzanilla Prieto, aunque con una importante diferencia.
Al contrario de los tres primeros personajes, Manzanilla no le dio la espalda a nadie para incorporarse a Morena.
El ex secretario general de gobierno ya había roto con Moreno Valle y el PAN antes de mirar en López Obrador la posibilidad de acceder a las posiciones que le fueron negadas en el gobierno de su cuñado.
De hecho, es muy probable que esa fractura haya sido detonante de la nueva aventura política de Manzanilla, que vería en el contexto electoral de 2018 la oportunidad de cobrarle a su antiguo jefe, amigo y aliado varias facturas.
Ya en 2016 valoró competir por la vía independiente.
Eso hace a Manzanilla tener menos puntos de crítica que Armenta, Barbosa y Espinosa, pero ni así se salva del señalamiento proveniente de los morenistas “puros”.
El presidente estatal de Morena, Gabriel Biestro, lleva algún tiempo en las filas del ‘Peje’.
Se sumó al tabasqueño en 2005, año en que participó en marchas y mítines como simpatizante del futuro candidato presidencial.
En 2010 llegó a Puebla como brigadista voluntario para trabajar en la organización de comités y afiliaciones del precandidato.
En 2011 fue enviado al Estado de México para sumarse a la campaña del entonces perredista Alejandro Encinas Rodríguez.
Un año después fue representante del PRD ante el consejo local del INE y después de la elección federal operó como coordinador distrital en el primer proceso de Morena, recién constituido en partido político.
Con menos trayectoria, el legislador federal Rodrigo Abdala también le gana a los cuatro recién llegados.
El sobrino político del ex gobernador Manuel Bartlett comenzó su acercamiento con el partido en 2012, tres años antes de ser postulado para una diputación plurinominal.
Abdala integró el equipo jurídico de defensa que armó López Obrador tras los comicios presidenciales que le dieron el triunfo a Peña Nieto.
Por eso están enojados.
Biestro, que apenas en julio tramitó su ciudadanía poblana, quiere ser candidato a presidente municipal de Puebla, y Abdala, pese a su cortísima experiencia en política, insiste en contender por el gobierno del estado.
Por eso es que están molestos con Armenta, Barbosa, Espinosa y Manzanilla, como ayer narró el columnista Marco Aurelio Mirón en EL SOL DE PUEBLA.
El asunto es que algunos de estos cuatro personajes, los recién llegados, no han vacilado en tirar puntapiés por debajo de la mesa y mover columnas periodísticas para tratar de desacreditar a quienes ven como sus rivales.
La interrogante que hay que resolver en medio de esta contienda interna es quién o quiénes ganarán las mejores posiciones al final del camino.
Si la lógica se impone y López Obrador llega lúcido a esta etapa, sin tribulaciones que afecten su buen juicio, quienes garanticen una mayor cantidad de votos al candidato presidencial, es decir, a él mismo.
Ahí no contarán trayectorias partidistas, padrinazgos influyentes ni perversidades probadas, sino la sola capacidad de atracción de multitudes.
Haga pues sus pronósticos.
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El gobierno de Puebla y la administración federal han estrechado lazos para ir a fondo en el combate a la delincuencia organizada.
Se sabe que José Antonio Gali Fayad instruyó al fiscal general del estado, Víctor Carrancá Bourget, a colaborar con la PGR en la investigación de empresarios presuntamente ligados a grupos criminales.
En días recientes, la dependencia federal pidió al mandatario apoyo para indagar supuestas complicidades de empresarios de los ramos textil, inmobiliario y gasolinero en actividades ilícitas.
Gali respondió que sí y ya ordenó armar expedientes para mandarlos pronto a la procuraduría.
Habrá que esperar los resultados.
@jorgerdzc
