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¿Qué busca Manzanilla?

¿Qué busca Manzanilla?

A Puerta Cerrada

Jorge Rodríguez

Una pregunta corrió el sábado entre los integrantes de la clase política del estado que minutos antes del medio día ya habían sido enterados de la nueva adquisición al interior del equipo lopezobradorista:

“¿Qué quiere Fernando Manzanilla en Morena?”.

A ese cuestionamiento siguieron tres probables respuestas, pero planteadas, también, en tono de interrogantes:

“¿Buscará ser candidato a gobernador o presidente municipal de Puebla, como pretendió desde el morenovallismo en 2013?”.

“¿Se dará por bien servido con una candidatura a diputado federal o, en el mejor de los casos, a senador?”.

“¿Querrá solo financiar parte de la campaña de Andrés Manuel López Obrador para después pasar la factura?”.

Él mismo, abordado por los reporteros que cubrían el mitin que el tabasqueño celebraba a unos metros del Edificio Carolino, en la llamada Plaza de la Democracia, dijo que había acudido a una invitación recibida en calidad de empresario y negó que su acercamiento con el partido de López Obrador tuviese un trasfondo electoral con miras al 2018.

¿Usted le cree?

Los integrantes de la clase política, pero principalmente los miembros del grupo en el poder, algunos de ellos ex compañeros de gabinete, tampoco le creyeron.

Manzanilla es un personaje que atrae reflectores debido a las elevadas expectativas que generó su paso por los primeros dos años del gobierno de Rafael Moreno Valle, de quien primero fue colaborador y después cuñado.

Tras coordinar una exitosa campaña electoral en 2010, la que llevó a Moreno Valle a Casa Puebla, Fernando Manzanilla arrancó el sexenio como titular de la Secretaría General de Gobierno (SGG), una dependencia que en las semanas previas al 1 de febrero de 2011 fue transformada desde el Congreso del Estado para convertirse al mismo tiempo en jefatura de gabinete.

Así, el todopoderoso secretario fungiría, y fungió, por lo menos dos años, como una suerte de “supersecretario” y “vicegobernador”.

Manzanilla disfrutaba que lo llamaran así.

Desde esa influyente posición, visto por la clase política como el segundo hombre más poderoso del estado, el entonces secretario bordó una imagen opuesta a la de Moreno Valle.

Escuchó a los enemigos del régimen y abrió las puertas del gobierno a quienes no eran bienvenidos en Casa Puebla, inclúyase a políticos, empresarios, líderes sociales y periodistas.

Manzanilla se convirtió de ese modo en la supuesta mano amable del gobierno, en la única que, en teoría, podría hacerla de contrapeso ante su propio jefe.

En apariencia reflexivo, juicioso y estructurado, ganó adeptos cuando él mismo corrió la versión de que tenía el visto bueno de Moreno Valle para ser el candidato del PAN a la presidencia municipal en 2013.

Entonces comenzó a hacer precampaña desde la dependencia a través de esas jornadas de lectura que promovían la paz y la felicidad.

Manzanilla estaba en las nubes.

Desde ahí cayó cuando Moreno Valle le informó que no sería él sino José Antonio Gali Fayad, secretario de Infraestructura, quien competiría por la alcaldía de Puebla con la camiseta del morenovallismo.

A partir de ahí se desdibujó por completo.

De aspirante a edil pasó a diputado plurinominal fallido por un nuevo veto de su cuñado.

Luego se fue de Puebla.

Desapareció, pero dejó entre los morenovallistas, entre los panistas de ultraderecha que se había echado a la bolsa y entre no pocos priistas una duda inquietante:

¿Qué habría pasado con él si Moreno Valle no lo hubiese mandando al destierro o si hubiese optado por la rebelión?

Eso jamás se sabrá.

Pero ya no importa.

En 2016 coqueteó con la idea de una candidatura independiente pero volvió a quedarse en la raya.

Ahora está con Morena y seguro que no nada más en calidad de empresario, como asegura.

Que el sábado apareciera junto a López Obrador, en el templete, para ser uno de los firmantes del denominado acuerdo por la unidad y el renacimiento, confirma que quiere volver a ser protagonista.

Habrá que ver qué tan lejos llega.

En 2013 no pudo.

En 2016 ya ni lo intentó.

Y para 2018 tendrá que dejar atrás a una larga lista de suspirantes que buscan lo mismo que él, en el que parece ser el partido mejor cotizado de la elección.

***

El gobernador José Antonio Gali Fayad fue anfitrión de una reunión de trascendencia nacional este domingo, gracias a que el presidente Enrique Peña Nieto escogió a Puebla para realizar las celebraciones con motivo del Día del ejército.

Antes de la conmemoración pública y de que fueran inaugurados el Hospital Regional y la Escuela Militar de Sargentos de la 25 Zona Militar, Peña Nieto sostuvo un encuentro privado en una de las aulas de las instalaciones militares que se ubican al sur de la ciudad de Puebla.

En la reunión, con Peña Nieto como presidente y Gali Fayad como gobernador anfitrión, participaron 14 secretarios del gabinete federal, entre ellos Miguel Ángel Osorio Chong, de Gobernación, y Salvador Cienfuegos, de la Sedena; cuatro generales; el jefe del Estado Mayor Presidencial; el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; el procurador general de la república; 26 mandatarios estatales y los presidentes de la mesa directiva del Senado y de la Cámara de Diputados.

La charla de trabajo duró 40 minutos.

En ella, tanto el Presidente como algunos de sus colaboradores reconocieron la labor del gobernador poblano en el combate al robo de combustible y le ofrecieron todo el respaldo de la administración federal para seguir en esa línea.

Además de los temas relacionados con seguridad pública, Peña, sus secretarios y Gali hicieron acuerdos para beneficiar a Puebla con más recursos económicos.

@jorgerdzc