Las Traiciones de Doger en la campaña por la Gubernatura
La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía
Año 2010.
Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala eran los principales candidatos en la puja por la gubernatura de Puebla.
Enrique Doger Guerrero acababa de perder en la contienda interna del PRI y se había sumado -tras una generosa negociación- al equipo de campaña de López Zavala.
En público, le levantaba el brazo y decía discursos elogiosos.
En privado, despedazaba al candidato y se burlaba de su manera de hablar.
Durante la campaña, Doger tendió lazos con los morenovallistas y logró tener una interlocución con su "amigo" Moreno Valle.
También en ese equipo logró sacar ventaja en la negociación.
Cada vez que tenía información en contra de Zavala, Doger se presentaba en una residencia del Club de Golf Las Fuentes, muy cerca de donde vive el exgobernador Melquiades Morales.
No iba, faltaba más, a comprar un cobertor como los que vende el dueño de la casa en sus industrias.
Tampoco a jugar golf.
Llegaba a bordo de una Suburban blanca acompañado, a veces, de Enrique Chávez Astudillo . (Kío) o de Israel Pacheco, exdirigente del sindicato del Ayuntamiento de Puebla y actual huésped de una cárcel poblana.
Hay videos que lo muestran de lo más condescendiente y amigable.
Dispuesto, siempre, a filtrar información que le perjudicara al candidato del PRI.
Todo entregaba en aras de quedar bien con los morenovallistas: audios de las reuniones privadas con Zavala, la agenda del candidato, carpetas blancas dotadas de muy buena información, bases de datos de la campaña a través de discos compactos y memorias USB...
En la información que entregaba Doger iban hasta los nombres de los mariachis que acompañaban a López Zavala en sus giras.
Fiel "oreja" del morenovallismo, pedía permiso de todo: "Zavala me pidió manejar en la prensa el tema del hoyo financiero. ¿Cómo ves, Rafa? Pero sólo lo voy a hacer para ganarme su confianza".
En dichas reuniones despotricaba contra Alejandro Armen- ta, Jorge Estefan Chidiac, Víctor Hugo Islas, Jesús Morales Flores y, sobre todo, Javier López Zavala.
S u veneno también alcanzaba a Blanca Alcalá Ruiz.
Tiro por viaje la tundía.
De todo la criticaba.
Cuando llevó a Israel Pacheco fue para vender su apoyo.
A todo le ponía precio. Números.
Ceros.
Los videos no mienten.
Son la prueba viviente de la deslealtad de quien hoy se siente lastimado por el proceso interno de su partido.
De quien le reclama a López Zavala que diga que no cumple acuerdos.
De quien se ofende si lo llaman traidor.
Por cierto: el panfleto que circuló en el Consejo Político del PRI realizado en diciembre pasado es obra suya.
En éste se va con todo en contra de Blanca Alcalá y algunos de sus cuadros de mayor confianza.
La guerra sucia contra ella -desatada en las redes sociales- también tiene el sello de la Casa Doger.
Así nació.
Qué le vamos a hacer.
