Pese a todo, si habrá alianza con el PRD
Ricardo Morales
Pese a la llegada del académico Agustín Basave a la dirigencia nacional del PRD, quien ha fijado una postura en contra de las alianzas, hay acuerdos al más alto nivel que sin duda se van a cumplir, la propia llegada del que fuera amigo de Colosio a las filas del partido del sol azteca así lo confirman.
Basave llega a la dirigencia nacional del PRD como parte de un gran acuerdo entre la corriente dominante, Nueva Izquierda de los Chuchos (Ortega y Zambrano) con Bucareli y el presidente Peña, para evitar las “tentaciones” de algunos grupos de aliarse con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador.
López Obrador y su Morena, estaban “desgranando” al PRD, partido que ya resentía con Carlos Sotelo al frente, la salida de varios integrantes de este instituto político, adicionalmente el tabasqueño, se apropió de la mayor parte de la delegaciones del Distrito Federal, lo cual fue un fuerte golpe para el partido del sol azteca.
Al gobierno peñista le conviene mantener al perredismo “fuerte” para que pueda constituir un dique en el 2018 que le permita contener a Morena y López Obrador, es así como se logró el acuerdo para llevar a Basave a la dirigencia nacional del PRD, con la finalidad de salvar a este partido, el cual se hundía electoralmente y así quedó demostrado luego de la pasada elección federal del mes de julio.
También como parte de estos acuerdos con los “Chuchos” se aceptó que el perredista Jesús Zambrano, presidiera el primer periodo de sesiones de la cámara de diputados y que el también el militante de nuevo cuño, Luis Maldonado Venegas, se convirtiera en el presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación.
Pero también hubo otra serie de acuerdos, como permitir la constitución de alianzas entre el PAN y el PRD en estados como Tlaxcala y Zacatecas que son prioridades electorales para el partido del sol azteca, así como Puebla y Oaxaca que son prioridades para el PAN.
Los grandes acuerdos por supuesto no implican ceder plazas para el PRI, pero si lograr que haya equilibrios, con quienes ya desde este momento son considerados como “valiosos aliados” electorales para poder detener a Andrés Manuel.
Más tarde, cuando ya se acerque el 2018, el PRI recurrirá a estos aliados y también a uno que otro candidato “independiente” para mantener la presidencia de la República, lo cual se han transformado en la prioridad del gobierno de Peña Nieto.
Esto también explica el por qué mientras Basave se mantiene con un discursos anti alianzas para tratar de guardar las apariencias, está más que cocinado el acuerdo político para que durante los primeros días del diciembre, se concrete la fusión de fuerzas entre azules y amarillos,
También como lo comenté de manera oportuna, los futuros del alcalde de Puebla, Antonio Gali y de la senadora perredista, Lorena Cuéllar se ha entrelazado.
Para el PRD Tlaxcala se convertido en una prioridad electoral y para garantizar el triunfo que les permitan desalojar al sátrapa local, Mariano González Zarur, es necesario garantizar el apoyo del panismo local, que de facto ya tiene Cuéllar, pero que enviaría un mensaje muy poderoso si se logra concretar en una alianza con los azules.
Por su parte, el morenovallismo cuyo candidato será Antonio Gali y quien se apresta para convertirse en el candidato del PAN a la gubernatura, necesita de los tres o cuatro “puntitos” que le pueda aportar el partido del sol azteca, en una contienda que amenaza con convertirse en una lucha durísima contra del PRI.
Gali ya amarró a un ala del Yunque luego de la reunión que sostuvo la semana pasada con Josefina Vázquez Mota, con la cual lograron buenos acuerdos.
Ahora solo le resta amarrar con el sol azteca instituto político en el cual milita su hijo, para configurar la gran alianza de partidos que lo acompañarán a la lucha electoral del próximo año.
El PRD va a ir por el apoyo panista para Lorena Cuéllar en Tlaxcala a cambio del amarillo para Tony Gali en Puebla.
Ricardo Morales Sánchez



