La Quinta Columna
Mario Alberto Mejía/@QuintaMam
Eran los años del marinismo.
Años difíciles para el gobernador Mario Marín Torres.
Y es que tras el arranque del affaire Marín-Cacho se echó a la prensa nacional encima.
(No fue el caso de la prensa local, salvo Cambio y otras excepciones, pues varios periodistas poblanos se volvieron constructores: no de transparencia y de opinión pública, sino de calles, avenidas y hasta carreteras otorgadas por un gobierno agradecido con su complicidad. Todas esas obras, por cierto, están desechas o son candidatas a la demolición).
Enrique Doger era el presidente municipal de la capital poblana.
Asesorado por el “General de las Derrotas”, Nacho Mier, vio que la gubernatura estaba a unos pasos suyos, una vez que Marín se hallaba en estado de indefensión.
Hábilmente, pues, orquestó una guerra cotidiana en contra del gobernador.
Todos los días, moviendo los dineros del ayuntamiento, inventaba historias sobre Marín para hacerlo más endeble.
Sus operadores no descansaban.
A todas horas se le iban encima a quien Manuel Bartlett Díaz calificaría como un “gobernador desprestigiado”.
Hoy viene a cuento esta historia porque el exdiputado Doger aseguró el pasado viernes, a través de su cuenta de Twitter, que no es lo mismo atacar que criticar.
Y tiene razón.
Lo que él hizo cuando tuvo la Tesorería municipal en sus manos -Jorge Ruiz era su monigote en turno- fue desviar recursos en aras de desacreditar lo más posible a Marín.
Y vaya que no tuvo escrúpulos: contrató a Óscar de Lassé -y con él a su arsenal de audio y videos- para tirar al gobernador.
En palabras de Nacho Mier: “Si cae Marín subirás tú”.
Ya se veía en la gubernatura.
No se vio.
Por eso hoy llama la atención que diga que jamás atacó a Marín y que lo único que hizo fue criticarlo.
El doctor Doger ignora los conceptos originales de la palabra crítica.
No la conoce porque no lee.
Y eso se nota en su penosa redacción y más penosa ortografía.
La duda mata: ¿cómo le hizo para ser rector, alcalde, diputado y presidente del Comité Editorial de San Lázaro siendo un analfabeto funcional?
Sus adictos lo disculpan.
Y hasta lo justifican.
Yo no lo entiendo.
Por personajes así la educación en México es la basura que es.
Regreso a Marín.
Nacho Juárez, subdirector de 24 Horas Puebla, le pregunta:
”—Se plantea que usted es una de las figuras más competitivas en el PRI, pero también que tiene una alianza política con el grupo del exgobernador Mario Marín.
”—Es la manera que algunos utilizan para descalificar”.
La respuesta lo dice todo: descalificar significa desacreditar.
En otras palabras: si alguien desacredita a otro es que el primero está desacreditado.
O como diría Bartlett: está desprestigiado.
Eso piensa de Marín.
Y él lo sabe.
Tiene pruebas suficientes de todo lo que Doger hizo en su contra para tirarlo de la gubernatura.
Hoy el doctor no tiene empacho en tragarse sus palabras y en decir que Marín ha sido el mejor gobernador de Puebla.
Tiene a su lado a Valentín Meneses, El Vale, como prueba irrefutable de su lealtad marinista.
Cree que Marín le dará los votos necesarios para llegar a Casa Puebla.
Cree también que ya olvidó sus agravios y las campañas que financió en su contra.
Cree.
Es lo único que le queda.
Su única esperanza.
Si el hipócrita lector me permite, en los próximos días le ofreceré un muestrario -o bestiario- de su pésima ortografía.
No tiene pierde.




