A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez Corona
Si gustan del armado de escenarios en prospectiva y consideran su relevancia para la toma de decisiones, los militantes del PRI, pero principalmente los aspirantes a la ‘mini’ gubernatura de ese partido político, deberían dedicarle un buen tiempo al análisis de la integración del Organismo Público Local Electoral (OPLE) que se concretó este martes.
Después de ver el perfil de los siete consejeros y de repasar sus vínculos con los personajes del poder en el estado, cuesta creer que “fuerzas superiores” de la capital del país vayan a venir a Puebla en 2016 para pelear de la mano del tricolor en la sucesión de Rafael Moreno Valle.
En 2013, Enrique Agüera Ibáñez esperaba mucho del Comité Ejecutivo Nacional priista y de la Presidencia de la República.
Se quedó esperando.
Eso mismo le podría ocurrir el año que viene a quien sea que resulte electo dentro de ese partido.
“Del dicho al hecho hay mucho trecho”, reza una frase popular que en estos días parece aplicar de manera fiel en el tricolor.
Manlio Fabio Beltrones dice, lanza, advierte, jura que Puebla, igual que las otras 11 entidades donde habrá elección de gobernador en 2016, es importante para el PRI.
Como delegado especial, Rogelio Cerda Pérez copia el estilo y se avienta en el discurso contra el PAN y el gobierno del estado, que para efectos políticos son lo mismo.
“Vamos a ganar”, asegura desde la sede tricolor en la Diagonal Defensores de la República.
Está en su papel.
Nota sería que no lo dijera.
Lo raro del caso es que los dichos parecen no ajustarse a los hechos… ¡Otra vez!
La integración del OPLE, que al menos en el papel corrió a cargo del consejo general del Instituto Nacional Electoral, se llevó a cabo a partir de la repartición de cuotas, de la negociación simplista (que no superficial) celebrada sobre la mesa: cuatro posiciones para el PAN-morenovallismo y tres posiciones para el PRI.
Usted podrá decir que eso es lo “normal”, lo que tenía que pasar en una entidad gobernada por el partido blanquiazul.
Quizá, si la definición de los consejeros electorales hubiese corrido por cuenta del Congreso del Estado y si el verdadero ente gobernante del INE no se encontrara en la Secretaría de Gobernación federal.
Ni las críticas más ácidas y documentadas evitaron el arribo de Juan Pablo Mirón Thomé a una consejería de seis años, por ejemplo.
El proceso de selección de los integrantes del OPLE obliga a los precandidatos del PRI a preguntarse cómo y por qué sucedieron las cosas.
Las respuestas podrían no gustar, en caso de llegar a ellas después de realizar un análisis frío y objetivo.
Pero, en cambio, podrían servir para tomar decisiones que eviten decepción y frustración personal en el futuro, en la contienda de ‘mini’ gobernador que se avecina.
A ver si se atreven.
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Pocos saben que junto con los propietarios de la empresa Grupo Danhos, José Chedraui Budib y sus hermanos van como socios en el proyecto de construcción de Parque Puebla, una plaza que promete convertirse en la más grande de la zona metropolitana, por arriba de Sonata y el Centro Comercial Angelópolis.
El diputado local y dirigente municipal del PRI estuvo ayer entre el grupo de empresarios y funcionarios públicos que colocaron la primera piedra del inmueble, que se edificará en una superficie superior a 100 mil metros cuadrados, a un costado de la calzada Ignacio Zaragoza.
La plaza de Puebla se erigirá en gran parte sobre los terrenos que albergaron las fábricas textiles del fallecido José Chedraui Alam.
Chedraui Budib acompañó a los hermanos David y Salvador, de apellido Daniel, dueños de Danhos, al gobernador Rafael Moreno Valle y al presidente municipal José Antonio Gali Fayad.
La firma Grupo Danhos es propietaria de centros comerciales en la ciudad de México, como Toreo Parque Central y Parque Delta.
@jorgerdzc



