José Juan Espinosa: la Violencia Policiaca que nada tuvo que ver con el Graffiti
Mario Alberto Mejía/Puebla Online
Veo una entrevista a modo que le hacen a José Juan Espinosa, presidente municipal de San Pedro Cholula y principal operador de Movimiento Ciudadano en el Distrito X y del PRI-Verde en el Distrito III con cabecera en Teziutlán.
El ambiente es propicio para que José Juan se lave la cara luego de que su subcomandante de la Policía Municipal -no un policía cualquiera- mató al joven Rafael Cadena, quien acaba de cumplir 18 años de edad.
La presentación que hacen de él es más bien una justificación: una defensa.
Y es que aparecen frases como: ”José Juan da la cara”, “José Juan no se esconde”, Etc.
Minutos después aparece el alcalde.
No está sonriente como siempre.
Un analista de imagen pública y de manejo corporal diría que nuestro personaje se muestra tenso e irritado.
No sonríe ni en el saludo ni en la despedida.
Busca ser adusto, pero sólo refleja nerviosismo.
Inicia su defensa atropelladamente:
“Este joven murió en manos (sic) de un policía. (…) La posición mía”.
Hay una voz que apoya al alcalde con diversas expresiones mientras este hace una relatoría de los hechos, relatoría, por cierto, que está llena de lagunas.
Y es que primero se presenta como un hombre muy informado que desde el primer minuto de la crisis tomó las riendas y luego se evidencia como un alcalde desinformado que no sabe a ciencia cierta lo que ocurrió esa madrugada de puente largo en que su subcomandante de la Policía Municipal le disparó en la nuca a un joven desarmado.
Él y dos de los entrevistadores dicen que el asesinato a mansalva fue un accidente.
Sobre todo uno secunda al alcalde como si fuera parte de un coro griego: “Fue un accidente”, “fue un error”, “José Juan sí da la cara”, “acepta que su policía mató al muchacho”.
-¿Este caso del joven muerto es tu Chalchihuapan? -pregunta uno de los entrevistadores.
-Sería irresponsable comparar -ataja.
Y luego da vueltas sobre su propio discurso:
“No es la primera vez que vemos abusos policiacos”, subraya.
“Ajá”, dice la voz que apoya.
-También Moreno Valle dijo que hubo un error -le dice un entrevistador.
-Pero moreno valle no acusó a su policía y él (José Juan) está diciendo que su policía cometió un error -defiende el coro griego, mismo que, por cierto, mandó a hacer decenas de espectaculares con dinero del alcalde para promocionarlo con la frase: “José Juan, El ritmo del cambio”.
El rostro de nuestro personaje aparece en dichos espectaculares sembrados en los municipios más grandes del estado.
La entrevista transcurre con el mismo guión.
Preguntas audaces.
Respuestas opacas.
Y un coro griego -de un solo personaje- apoyando en los momentos difíciles.
Convenio mata troleo.
La Mentira como Arte Mayor. Leo en el periódico “El Popular” que la iniciativa echada a andar en el sitio “change.org” -“la mayor plataforma de peticiones del mundo”- en contra de la Ley Antigraffiti de Puebla ya había llegado a la espectacular cifra de ¡un millón trescientas mil firmas!
Quien esto escribe no recuerda un acontecimiento de tal naturaleza.
Muy por debajo quedaron las iniciativas de quitarle el registro al Partido Verde o de expulsar de Harvard a Felipe Calderón.
Vaya: la petición de “No más muertes en el Mediterráneo” alcanza apenas 363 mil firmas.
Y eso que fue creada el 20 de abril.
(La que “El Popular” presume con un millón 300 mil votos fue creada apenas el lunes 4 de mayo por la “Sociedad Dokins para las nuevas prácticas artísticas” y “Graffitiarte”).
Pero la mentira dura poco.
Basta un click para ingresar a “change.org” y descubrir que el millón 300 mil firmantes es una quimera.
O una locura disfrazada de quimera.
O una quimera que quiere ser graffiti.
No.
La cifra real apenas llega a las mil 700 firmas.
Ya decía yo.
El Graffiti como Coartada para Matar. El tema del graffiti aparece en esta historia de una manera muy curiosa.
Cito, para ser preciso, el escrito de las organizaciones abajofirmantes en el sitio “change.org”:
“1. El subdirector de la Comisaría de Seguridad Pública de Puebla (más bien de San Pedro Cholula. Nota del columnista) Jaid Mothe Hernández disparó en la nuca al joven Ricardo Cadena Becerra en una persecución supuestamente por hacer grafiti. (…) La madrugada del 3 de mayo del presente año en el municipio de Cholula, Puebla, según lo relatado en varios medios de comunicación, el joven Ricardo Cadena Becerra junto con su hermano Jonathan y su amigo Heriberto, salieron de un bar y caminaron por la calle N. Morones alrededor de las 2:30 hrs. En ese momento, fueron perseguidos por elementos policiacos encabezados por el subdirector de seguridad Jaid Mothe Hernández, quién ordenó a sus compañeros y a otra unidad dar vuelta a la cuadra para encontrar a los chicos. Según la declaración a los medios del subdirector de seguridad: ‘encontrándome de recorrido aproximadamente a las dos de la mañana, sobre la 12 Oriente, me percato de tres personas que estaban grafiteando en calle N. Morones, entre 12 y 14, por lo que le digo a mi compañero que se esperara’.
“Durante la detención uno de los jóvenes, el menor de edad, fue golpeado y remitido por varios agentes policiales.
“’Todos nos echamos a correr, mi hermano (Ricardo) me dijo: ‘Córrele, si no te van a agarrar’. Entonces yo me fui a esconder al bar donde estábamos y me sacó la patrulla, pero me sacó a golpes. Entonces ya me subieron a la camioneta y escuché el sonido del arma. Ya después se alteraron los policías y se fueron muy rápido y me llevaron detenido. Los que me detuvieron a mí eran tres o cuatro, no vi porque me tenían sometido’, relató el hermano de Ricardo Cadena a medios de comunicación.
“El arma fue detonada por el subdirector de Seguridad Pública Municipal de San Pedro Cholula en Puebla, Jaid Mothe Hernández, la cual tuvo un impacto de bala en la nuca de Ricardo Cadena Becerra de 18 años.
“El servidor público al darse cuenta de su acto, huyó del lugar de los hechos, no fue hasta el lunes 4 de Mayo que se entregó para dar su declaración, en la cual pide ‘disculpas a los familiares’, argumentando que se trató de un accidente causado por el forcejeo con el joven.
“(…) Jonathan, de 15 años y estudiante de tercero de secundaria, fue sacado a golpes del bar donde había regresado a resguardarse de los policías, detenido y acusado también de supuestamente estar grafiteando un muro. ‘Dicen, pero la verdad no. Y cuando me detuvieron dicen que yo estaba grafiteando. Me revisaron y no encontraron nada’, sostiene en entrevista con SinEmbargo.mx
“Jonathan fue llevado al juzgado municipal, de donde avisaron a su familia sobre su detención por supuestamente haber estado grafiteando. De Ricardo no sabia nada.
“Jonathan no supo qué había pasado con su hermano tras la persecución pero habló con Heriberto quien corrió en la misma dirección que Ricardo. De acuerdo con lo que les contó a Jonathan y a su padre y que declaró ante el Ministerio Público, él atestiguó cómo el policía Mothe Hernández le disparó a Ricardo al parecer por la espalda.
“‘Sólo me dijo que mi hermano esquivó al oficial, el oficial sacó el arma y le apuntó, que le disparó, yo supongo que por la espalda’, refiere Jonathan sobre lo que le describió Heriberto.
“Independientemente que que haya realizado grafiti o no, dicho acontecimiento es una evidente violación a los Derechos Humanos, por abuso de autoridad y violentar los protocolos de actuación por parte de la policía”.
El Alcalde que Escucha a los Jóvenes (pero los Mata). Si le creemos a los abajofirmantes, y no habría por qué no hacerlo salvo que el coro griego diga lo contrario, el joven asesinado por el subcomandante de José Juan Espinosa no era graffitero.
De hecho: no les encontraron entre las ropas ningún material para graffitear.
Las declaraciones son muy claras.
La actitud, pues, del empleado del alcalde no está enmarcada en el contexto de la Ley Antigraffiti”, sino en un acto de violencia policiaca que tiene que ver con la cultura de seguridad pública propiciada por la autoridad local.
Una y otra vez Espinosa se manifestó en contra de la violencia contra los jóvenes, pero no tuvo empacho en colocar como en segundo de a bordo de su policía municipal a un tipo que es capaz de matar por la espalda -al decir de los testimonios judiciales- a un muchacho que apenas acababa de cumplir 18 años.
Ser segundo de a bordo de una corporación policiaca -así sea esta de San Pedro Cholula- requiere de una grado de confianza singular.
No es cualquier policía este hombre que pidió perdón ante las cámaras de “Cinco Radio” por haber matado a Ricardo Cadena.
Era el subjefe.
Es decir: el segundo de su jefe.
Su brazo derecho.
El brazo izquierdo del alcalde.
Uno de los dos hombres sobre los que descansaba la seguridad pública en San Pedro.
Y lo más significativo: la persecución y el posterior asesinato nada tuvieron que ver con los graffitis.
Ni con la Ley Antigraffiti.
Vea el hipócrita lector lo que hasta hace poco decía del tema José Juan Espinosa:
“El alcalde de San Pedro Cholula aseguró que los alcaldes de Movimiento Ciudadano estarán en contra (de la Ley Antigraffiti) y no perseguirán a los jóvenes que practican el graffiti, sino que los escucharán y darán espacios para expresarse. (…) Por lo menos los de MC no estamos persiguiendo a los graffiteros (…) Se necesita mayor educación, espacios para escuchar a los jóvenes”.
Ya vimos cómo escuchan a los jóvenes en la administración de Espinosa.
Nos queda claro que ahí los jóvenes no son perseguidos en las madrugadas.
Y más claro todavía: que los jóvenes no son asesinados por la espalda.
No fue un caso de graffiti, queda claro.
Fue un caso de violencia policiaca de un subcomandante palomeado por su jefe: un alcalde que no sabe dónde meterse después del repudio generalizado que hay en su contra.
Que el coro griego lo redima.
El Dictamen. El veredicto de la Procuraduría General de Justicia de Puebla, basado en análisis técnicos y científicos, es abrumador: “el presunto responsable (el empleado del alcalde) detonó su arma de fuego de manera intencional cuando la víctima ya estaba sometida en el piso.
“Lo anterior se confirma también ante la herida por proyectil de arma de fuego que presentaba el cuerpo del joven en el cráneo y que fue la causa de su fallecimiento.
“Ante las pruebas recabadas, la PGJ ejercitó acción penal en contra de Jaid Mothe Hernández por los delitos de homicidio calificado y abuso de autoridad, sin que tenga derecho a la libertad bajo fianza”.
La bala que mató a Ricardo Cadena mató también a José Juan Espinosa, quien, de entrada, tendrá que comparecer ante el Congreso del Estado.
La tesis es impecable:
“De acuerdo con la Ley Orgánica Municipal del estado de Puebla, Espinosa está al mando de las fuerzas policiacas municipales y, por tanto, es el encargado de regular la operatividad de la corporación como la de sus elementos. En ese sentido debe afrontar su responsabilidad, no evadirla”.
Se le borró la sonrisa a nuestro alcalde.
¿Con qué cara seguirá haciendo campaña en los distritos de Cholula y de Teziutlán?
¿Acaso ve una inhabilitación en su futuro?
Ya lo escribía en su cuenta de Twitter hace algunas horas con su particular español: “Hoy amanecimos con clima nubloso (sic)”.
Más nublado que nubloso.
Por vida de Dios que sí.
