El Juzgado Noveno de lo Penal dictó auto de formal prisión a los dos administradores de la Casa Hogar Domingo Savio, mientras que el director de la misma continúa a disposición del juez Quinto de lo Penal, con derecho a obtener su libertad bajo fianza.
De acuerdo con fuentes del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el juez Noveno de lo Penal consideró que había elementos suficientes para responsabilizar a Crispín García Sánchez de los delitos de corrupción de menores incapaces o personas que no pudieren resistir, y a Javier Valencia Ramos de los delitos de violación y ataques al pudor.
En cuanto al director del albergue, Tomás Armando Durán Martínez, el juez Quinto de lo Penal también dictó el auto de formal prisión por el delito de resistencia de particulares; sin embargo, debido a que este ilícito no es grave, tiene derecho a obtener su libertad bajo fianza.
No obstante, es preciso mencionar que, según las versiones, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) obtuvo una orden de aprehensión en contra de Tomás por los delitos violación y corrupción de menores, por lo que se espera que la misma sea ejecutada en las próximas horas.
El lunes, el Fiscal General Jurídico, de Derechos Humanos y Atención a Víctimas del Delito de la PGJ, Enrique José Flota Ocampo, informó que Crispín y Javier fueron detenidos mediante sendas órdenes de aprehensión, por lo que tras su aseguramiento fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales, motivo por el cual la dependencia no cuenta con sus declaraciones.
Solamente Tomás fue presentado ante el Ministerio Público y durante el interrogatorio dijo ser contador público. Éste cuenta con una orden de aprehensión en Yucatán -de donde es originario- por los delitos de conductas deshonestas, violación equiparada y corrupción de menores.
El lunes, el arzobispo de Puebla y la PGJ descartaron que los tres acusados pertenecieran a la Arquidiócesis de Puebla o a la Congregación Salesiana.
En su página de internet, la cual desapareció desde ayer, la Casa Hogar Domingo Savio A.C. se presentaba como una misión de buena fe.
Los falsos salesianos se hacían llamar “hermanos pescadores de hombres por Jesús y María en los más pobres”, quienes -según el sitio web- cada seis de mayo renovaban sus promesas de “dedicar su vida al servicio de los demás”.




