Empresas analizan rentabilidad del SOAPAP para comprarlo
Aunque oficialmente se ha desmentido que se tengan intenciones de vender o concesionar a particulares el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Puebla (SOAPAP), hay indicios de que algunas empresas privadas, entre ellas una de capital colombiano, estarían revisando la viabilidad económica de dicho organismo para decidirse a adquirirlo, en caso de que el Poder Ejecutivo acceda a permitir que el SOAPAP cambie de manos.
Una muestra de los anterior es que en la Dirección de Obras del SOAPAP se encuentra laborando una mujer llamada Fabiola Iguarán Araujo, quien a su vez estaría vinculada con una empresa colombiana que está interesada en conocer la rentabilidad y conveniencia de invertir en la posible administración del sistema de agua potable de la capital poblana.
Junto con esta mujer, se sabe que otras personas ingresaron a laborar al SOAPAP con el fin de conocer su funcionamiento y sobre todo, investigar –a nombre de compañías privadas– si es un buen negocio para hacerse cargo del organismo.
La postura del gobierno del estado es que no se tiene la intención de concesionar o vender el SOAPAP, pero al mismo tiempo se sabe que se ha venido preparando la argumentación para justificar una entrega de dicho sistema al capital privado, el cual consistiría en lo siguiente:
Destacar que el SOAPAP enfrenta graves problemas económicos como consecuencia de que no ha podido resolver el escollo de una cartera vencida que oscila entre los mil 800 y los 2 mil millones de pesos, la cual en su mayor parte es una herencia de la administración que encabezó el organismo en el sexenio pasado y que tuvo como titular a Eduardo Macip Zúñiga, quien enfrenta varios litigios por revisiones a su gestión.
Que esos problemas económicos han impedido hacer una renovación de la mayor parte de la red de tuberías de agua potable y alcantarillado, pues aunque se han hecho trabajos en la materia, éstos no satisfacen la demanda de cambios que se necesitan en la infraestructura hidráulica de la capital poblana.
Y que si una empresa privada entra a resolver esos dos problemas y además invierte suficiente capital, es posible ofrecer un servicio de agua potable y alcantarillado de mejor calidad y eficiencia hacia la población a un costo menor que al actual.
Dicho de otra manera, se quiere argumentar de una manera similar a como actualmente se hace con el tema de la reforma energética –por parte del gobierno federal–, en la cual se construye una fantasía mediática de que con la privatización del sector energético los mexicanos resolvemos el grueso de nuestras dificultades sociales y económicas.
Nadie duda de que el SOAPAP enfrenta graves problemas, sobre todo por la falta de cumplimientos en el pago de tarifas de miles de usuarios. Sin embargo se pone en tela de duda que una privatización sea la solución.
El problema de fondo es que en el Poder Ejecutivo estatal no es una prioridad mejorar la calidad de los servicios públicos, y sobre todo invertir en el mejoramiento de la infraestructura hidráulica de la capital, sobre todo para dotar de agua potable a colonias pobres de la capital.
Y aunque es muy alta la deuda del SSOAPAP, no se compara su monto con lo que ha gastado el gobierno en obras suntuosas –como el Parque Lineal que costó 400 millones de pesos–, que en nada contribuyen al desarrollo social.
Por tanto, la falta de solución a los problemas del SOAPAP responde a una falta de voluntad política para atenderlos y le necesidad de las autoridades de privilegiar al capital privado. Es algo similar a lo que pasa con el sector energético del país.
