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Rosario Robles se reunirá con empresarios poblanos

Rosario Robles se reunirá con empresarios poblanos

Hoy al mediodía, cuando Rosario Robles funja como oradora en la comida conmemorativa del 45 aniversario del Club de Empresarios de Puebla, seremos testigos de una de las transformaciones más súbitas y radicales en la historia de la política y el servicio público.

Apenas hace un mes, la Secretaria de Desarrollo Social federal estuvo aquí para la firma del Convenio de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en Puebla.

Se le veía plena, se sabía poderosa y no escatimó un ápice para hacer gala de ese supuesto poder.

Echada para adelante, intentó en el discurso poner contra las cuerdas al gobernador Moreno Valle.

Recordó una y otra vez que se trataba de un programa creado y operado por el gobierno federal y dejó entrever que no permitirían que nadie más se colgara la medalla política y electoral del mismo.

Hizo hincapié en las órdenes que traía del presidente Peña Nieto para instruirle al gobernador que diera todas las facilidades para proceder a la unificación de padrones de beneficiarios, los cuales, sobra decirlo, serían al final palomeados por el propio gobierno de la República.

En el colmo de la provocación, Chayito no tuvo reparo en subirse abiertamente al ring electoral al prometer, en Casa Puebla, que con la aplicación de su famosa Cruzada iban a “mover a Puebla”, en clara referencia al nombre que en ese entonces tenía la alianza PRI-PVEM.

Nada parecido a lo anterior veremos hoy.

Y es que, muchas cosas han sucedido en los últimos 35 días.

Ninguna en beneficio de la funcionaria.

En ese lapso de tiempo se puso en evidencia la vocación electorera de los programas sociales operados por el gobierno federal.

El caso Veracruz no deja lugar a dudas y es fácilmente extrapolable al resto de las entidades federativas en donde habrá elecciones en este 2013.

Con su papel de jefa de facto de las campañas priistas, Robles puso en serio peligro el Pacto por México, acuerdo prioritario para Peña Nieto en términos de su relación con las demás fuerzas políticas del país, que le sirvió además para asentar su cuestionada legitimidad y mejorar su imagen pública.

Fue citada a comparecer ante el Senado en donde no le fue nada bien y en donde tuvo que enfrentar estoica las críticas de legisladores y las constantes “invitaciones” a que renunciara al cargo.

Hasta la fecha, ni con el despido de funcionarios federales y estatales en Veracruz se ha recuperado plenamente la confianza en la aplicación de recursos con fines sociales y los acuerdos entre partidos- incluido el firmado ayer en Palacio Nacional para “blindar” electoralmente al Pacto-en la práctica están sostenidos con auténticos alfileres.

Para colmo, no tendrá ningún sentido ya el invitar a nadie a “mover a Puebla”.

Con el cambio de nombre de la alianza a “5 de mayo”, la frase no sólo se oye ya hueca, vacía y sin sentido, sino que se vuelve un aburrido lugar común del discurso público.

Ni eso le salió bien.

No, no será la misma Rosario Robles.

En la comida empresarial la veremos humilde, cuidando escrupulosamente cada frase del discurso y evitando a toda costa cualquier interpretación electoral a sus palabras.

Esa es la dinámica de la política actual, esa que todo lo cambia y que vuelve humildes y sencillos hasta los más poderosos.

No aprenden la lección.