Unas 17.6 toneladas de bióxido de carbono son arrojadas al medio ambiente todos los días en la ciudad de Puebla, donde se tiene un promedio de 800 mil automóviles que circulan en la ciudad.
Si cada auto consume al menos por día 10 litros de combustible y por litro se arrojan 2.2 gramos de contaminante, así lo dio a conocer Raciel Flores Quijano, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería ambiental de la Upaep, en el marco del Día Mundial Sin Auto, efeméride ecológica que se celebra todos los años, desde 1990, cada 22 de septiembre.
La fecha busca hacer conciencia en torno a este suplemento de la vida moderna que, en términos de impacto ambiental, es capaz de generar un enorme daño a la vida de nuestro planeta.
Para el investigador resulta pertinente dejar de utilizar el automóvil al menos un día a la semana para obtener un descenso en los nivel de contaminación ambiental que provocan el efecto invernadero.
Sin embargo, y a pesar de que ya se cuenta con nuevas tecnologías en los automóviles como los llamados híbridos que aparte de utilizar combustible fósil, pueden funcionar con energía eléctrica, o circular solo con electricidad, su costo inicial oscila desde 500 mil pesos, y si agregamos la economía actual, es casi imposible para la mayoría de los ciudadanos, adquirir este tipo de autos.
No obstante, los programas de verificación vehicular auxilian a nuestro medio ambiente al obligar a los propietarios de un auto, a mantener en óptimas condiciones de funcionamiento de su unidad.
Agregó que la ciudadanía que cuenta con un automóvil propio difícilmente utiliza el transporte público, ya sea por seguridad al evitar ser víctima de carteristas o por ahorrar tiempo en sus traslados.
“En horas pico el tránsito es el principal problema a pesar de que se cuenta con vialidades nuevas”, señaló.
Para el especialista, una buena medida para evitar la contaminación en nuestra ciudad sería, como en otros países, prohibir la circulación de autos en el centro de la capital, pues “para que un vehículo no contamine, requiere de una velocidad constante entre los 80 y 85 kilómetros por hora, situación que no sería posible en nuestra ciudad donde el nuevo límite permitido para circular, en la zona centro, es de 30 kilómetros por hora,”, externó.
Opinó que el uso de bicicletas es una buena opción para trasladarse sin embargo, nuestra ciudad cuenta con pocas ciclovías que no siempre son respetadas por los automovilistas.
Al cuestionarle sobre el destino que corren algunos automóviles que ya dejaron de ser útiles para sus propietarios, detalló que este tipo de autos los podemos observar en distintas calles estacionados, ya sea porque sus dueños no tienen el dinero suficiente para repararlos o porque deben multas, lo que ocasiona que la “chatarra” continúe utilizando un espacio en la vía pública.
Para concluir, explicó que en América Latina el desarrollo de una conciencia ambiental es incierta y desafortunadamente se tiene que hacer uso de castigos severos por parte de la autoridad si no se cumple con lo establecido, por ejemplo, no estacionarse en lugares destinados para personas con discapacidad .
