La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, detallaron este miércoles la estrategia del Gobierno federal para reducir la alta dependencia de importaciones de gas natural y fortalecer la soberanía energética de México mediante el aprovechamiento responsable de las reservas nacionales de gas convencional y no convencional.
Actualmente, México importa cerca del 75% del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos.
De los 6.8 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) importados en 2025:
- 80% provino de Texas
- 20% de California
Foto: Especial
Este gas representa más del 60% del insumo para la generación eléctrica del país y es fundamental para la industria.
De todo el gas que se importa, Pemex maneja 2.3 MMpcd usando 22 cruces en la frontera. Pero casi el 70% de ese gas (el 69%) entra solamente por cinco cruces que están en el norte (Camargo, Matamoros, Ojinaga, San Isidro y Los Algodones), muy cerca de Texas. Es decir, casi todo el gas que entra depende de muy pocos lugares.
Esto representa una alta concentración y vulnerabilidad: si algo pasara en esos cinco puntos (problemas en los ductos, mantenimiento, o incluso tensiones con Estados Unidos), casi 7 de cada 10 partes del gas importado que maneja Pemex podrían verse afectadas. Por eso el Gobierno quiere aumentar la producción nacional de gas, para depender menos de esta entrada, de estas “puertas”, tan concentrada.
La mandataria federal y la secretaria de Energía presentaron tres pilares fundamentales:
1. Eficiencia energética. Reducir el consumo sin afectar la productividad. La búsqueda de esta eficiencia estará centrada en la producción de tecnología que busque la sustentabilidad y el mejor aprovechamiento de los recursos, tal como lo hacen los ledes, que terminaron por sustituir a los focos incandescentes debido a que consumen entre un 50% y un 80% menos electricidad para generar la misma intensidad lumínica.
2. Energías renovables. Acelerar la incorporación de fuentes limpias a la matriz eléctrica. Si bien desde hace mucho, en las presas se reúne y aprovecha agua para la producción de electricidad, fue apenas hace 20 años que comenzó el interés por explotar la luz solar a través de paneles, los cuales actualmente son desarrollados de manera más eficiente.
Sheinbaum subrayó que México tiene sol, viento y geotermia de las que puede sacar todavía mayor provecho; son energías limpias, al contrario de lo que ocurre con el carbón, que es muy sucio, ya que su combustión libera grandes cantidades de azufre y monóxido de carbono.
3. Aumento de la producción nacional de gas. Impulsar la explotación de gas convencional y no convencional en el país, bajo estrictos criterios ambientales.
Gas convencional y shale gas
Durante su intervención, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó la diferencia entre el gas convencional y el no convencional (también llamado shale gas).
El gas convencional, cuyas principales reservas en México se encuentran en el sureste del país (Tabasco, Veracruz y Chiapas), se extrae de yacimientos tradicionales junto con petróleo, por lo que sale “mezclado” o “sucio”.
En cambio, el gas no convencional proviene de formaciones de roca compacta (lutitas) y es más puro, pero su extracción es más compleja y costosa porque requiere fracturar la roca e inyectar grandes volúmenes de agua para abrir los poros.
Esto genera un dilema central: México necesita aumentar su producción de gas –especialmente del no convencional, del cual hay un potencial importante pero poco desarrollado– para reducir la dependencia de las importaciones desde Estados Unidos, sin causar un daño ambiental significativo.
Para resolverlo, la presidenta anunció que se conformó un comité de científicos de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional (junto con otros expertos) que analiza las mejores tecnologías disponibles. Uno de los primeros avances es que no sería necesario usar agua potable, sino que se podría emplear agua salada o reciclada. Sheinbaum indicó que en los próximos días se dará a conocer la lista completa de integrantes de este comité para que el estudio se realice con total transparencia.
Esta estrategia se enmarca en la política de soberanía energética que ha buscado reducir las importaciones de gasolina y estabilizar precios, y ahora busca cerrar la brecha pendiente en el gas natural.
Razones para impulsar la soberanía energética
La presidenta Sheinbaum enfatizó que, aunque la relación con Estados Unidos es buena, es responsable que México construya un plan propio hacia la soberanía energética.
Explicó que el contexto internacional actual, marcado por tensiones geopolíticas y riesgo de conflictos, hace necesario no depender de un solo proveedor. Citó el ejemplo de cuando Rusia redujo o cerró el suministro de gas a Ucrania y otros países europeos, lo que provocó que las tarifas de electricidad se cuadruplicaran en esos mercados.
Respecto a posibles afectaciones a intereses económicos estadounidenses, la presidenta fue enfática:
“Tenemos compromisos con ellos de contratos que vamos a cumplir, los compromisos se cumplen y todos esos contratos se van a cumplir. El asunto es que México también tiene derecho a tener su propio gas”.
Con esta declaración, Sheinbaum dejó en claro que México honrará todos los contratos vigentes, pero al mismo tiempo ejercerá su derecho soberano a desarrollar su propia producción de gas natural.
