Mientras este viernes arrancó la 39ª Feria Nacional del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (FENALI), que hasta el 29 de marzo reunirá en el edificio Carolino a editoriales, autores y más de 400 actividades culturales, conversatorios y talleres, el país debate una vez más sobre “la crisis de la lectura”.
Los datos del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025 del Inegi pintan un panorama menos dramático de lo que suele contarse. Según el instituto, del total de la población alfabeta de 12 años y más (103.9 millones de personas), el 62.5 % leyó al menos un libro en los últimos 12 meses. El promedio nacional se ubica en 4.2 libros por persona al año (frente a los 3.2 registrados en 2024 con la metodología anterior). Además, el 79% de las personas lectoras de materiales MOLEC eligió precisamente un libro.
Sin embargo, la lectura sí existe, y en formatos que muchas veces se invisibilizan. El 45.7% declaró leer páginas de internet, foros o blogs; el 29.6 % revistas; el 24.8 % periódicos; y más de 83.5 millones de mexicanos leen redes sociales (Facebook, WhatsApp, X, entre otras). De hecho, ocho de cada 10 personas alfabetas leyeron al menos un material MOLEC o redes sociales en el último año. El problema, entonces, no es cuánto se lee, sino cómo han cambiado los hábitos.
Libros vs. celular: inmersión profunda frente a consumo fragmentado
Leer un libro —ya sea en papel (formato elegido por el 81.3 % de los lectores) o digital— exige tiempo dedicado, atención sostenida y un espacio mental libre de interrupciones. Esto favorece la comprensión profunda: siete de cada 10 lectores afirman entender la mayor parte o la totalidad de lo leído. En cambio, consumir contenido en el celular suele traducirse en lecturas cortas, saltos constantes y distracciones (notificaciones, reels, mensajes). El resultado es una atención más superficial y una menor retención.
¿Qué influye en esta transformación de hábitos?
- El costo: un libro nuevo puede costar entre 200 y 400 pesos; en cambio, en el celular se accede a artículos, hilos o audiolibros gratuitos o muy baratos
- El acceso: no todas las ciudades tienen librerías cercanas, pero el teléfono está en el bolsillo de casi todos
- El tiempo: en una vida acelerada, dedicar 30 minutos seguidos a un libro parece “lujo”; desplazarse en el metro o esperar en la fila se llena con scrolls rápidos
El MOLEC 2025 lo confirma: las principales razones para no leer son “falta de interés o gusto” (34.6 %) y “falta de tiempo” (32.4 %).
El rol clave de eventos como la FENALI
Frente a este panorama, ferias como la FENALI BUAP cumplen un papel estratégico. No solo venden libros a precios accesibles o con descuentos, sino que crean espacios de encuentro entre lectores y autores, talleres para jóvenes, actividades lúdicas y presentaciones que convierten la lectura en experiencia social y placentera.
Al acercar la literatura a universitarios y público general en el corazón del Centro Histórico de Puebla, la feria recuerda que leer no es solo acumular páginas, sino recuperar el hábito de la concentración profunda, la reflexión y el disfrute.
En un país donde ocho de cada 10 personas ya leen algo todos los días, la tarea ya no es “convencer de leer”, sino guiar hacia una lectura más intencional y enriquecedora. Y eventos como la FENALI 2026 están justo en esa misión.
¿Vas a la feria? La oportunidad de reencontrarte con el libro —en papel o pantalla— está abierta hasta el 29 de marzo en el edificio Carolino.


