El Gobierno federal confirmó que los restos mortales de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, serán entregados a sus familiares conforme a los protocolos legales vigentes, luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) concluyera su identificación plena tras el operativo en la Sierra de Tapalpa, Jalisco.
Durante la conferencia matutina de la Presidencia, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, precisó que no habrá un trato excepcional en el manejo del cadáver del exlíder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
“Normalmente, los reclaman los familiares y se entregan”, explicó el funcionario al ser cuestionado sobre el destino final de los restos.
Identificación en menos de 24 horas
La confirmación oficial se produjo menos de un día después del abatimiento del capo, considerado uno de los narcotraficantes más buscados a nivel internacional. Las autoridades señalaron que las pruebas forenses permitieron corroborar su identidad con rapidez, lo que activó el procedimiento ordinario para la devolución del cuerpo a sus deudos.
El protocolo también aplica a los integrantes de su círculo cercano que murieron durante el operativo o posteriormente a causa de las heridas.
Custodia y seguridad reforzada
Aunque se trata de un trámite legal habitual, la entrega de los restos de una figura de alto perfil criminal implica medidas de seguridad adicionales. El cuerpo ha permanecido bajo resguardo federal desde su traslado aéreo a la Ciudad de México, con el objetivo de evitar interferencias externas o intentos de recuperación por parte de la organización criminal.
Autoridades también suelen monitorear los funerales de líderes del narcotráfico para prevenir que se conviertan en actos de exaltación o demostraciones de fuerza. Hasta el momento, no se ha informado de impedimentos legales para que la familia Oseguera solicite la entrega.
También fallecieron colaboradores cercanos
Junto a “El Mencho” murieron varios integrantes de su estructura, entre ellos un escolta personal y un operador identificado como “El Tuli”, considerado mando dentro del CJNG. Sus restos igualmente podrán ser reclamados por sus respectivas familias una vez concluidas las diligencias periciales.
El abatimiento de Oseguera Cervantes cerró una persecución de más de 30 años contra quien construyó una de las organizaciones criminales más poderosas del país, con presencia en más de 25 estados y decenas de países.
Para el Estado mexicano, la entrega del cuerpo a la esfera privada familiar representa el cierre administrativo del caso, mientras las autoridades mantienen operativos para contener la violencia generada tras la caída del líder.
