La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, este domingo 22 de febrero, no solo representa el golpe más significativo al narcotráfico mexicano en años, sino que abre un escenario de incertidumbre marcado por posibles guerras internas, fragmentación del cártel y un repunte de la violencia que ya se traduce en decenas de muertos, bloqueos y ataques a autoridades.
Analistas consultados coinciden en que el CJNG, considerado el grupo criminal más poderoso y expansionista de México, carece de un heredero natural claro, lo que complica la sucesión y eleva el riesgo de una reestructura violenta.
David Saucedo, consultor en seguridad con base en la Ciudad de México, explica que “la línea de sucesión del Cártel Jalisco está rota”.
Según el experto, al menos cuatro comandantes de alto nivel estarían compitiendo por el control: Juan Carlos Valencia González, alias “El 03” o “El R3” (hijastro de El Mencho y jefe del brazo armado élite); Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble R” o “R2” (operador en Guadalajara); Audias Flores Silva, alias “El Jardinero” (jefe regional con influencia en Jalisco, Michoacán y Nayarit); y Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo” (respaldado por familiares del capo).
Saucedo advierte que, aunque podría darse una transición negociada, “lo más probable es una guerra de sucesión que genere un vacío de poder y un incremento en la violencia homicida”.
Óscar Balderas, especialista en crimen organizado, coincide en que “no hay un heredero natural”. El hijo de El Mencho, Rubén Oseguera González “El Menchito”, cumple cadena perpetua en Estados Unidos, y sus hermanos y viuda enfrentan limitaciones operativas. Balderas describe la actual ola de narco-terrorismo —quemas de vehículos, bloqueos carreteros y ataques a fuerzas de seguridad— como “la primera fase de la lucha por el poder”, que podría extenderse semanas antes de derivar en confrontaciones más selectivas.
Desde el ámbito internacional, Vanda Felbab-Brown, experta en grupos armados no estatales del Brookings Institution, señala que la violencia actual es “retaliatoria y demostrativa contra el Estado”, pero “en días o semanas se transformará en una violencia más complicada y duradera: disputas faccionales dentro del CJNG y guerras territoriales con rivales como el Cártel de Sinaloa por rutas de droga y migración en estados como Baja California, Chiapas y el centro del país”.
Anthony Placido, exjefe de inteligencia de la DEA, añade que las represalias se volverán “hacia adentro”, con ajustes de cuentas internos y choques intercarteles, mientras David Mora, del International Crisis Group, alerta de un “desenlace caótico” similar al que vivió Sinaloa tras la captura de “El Chapo”.
Ernesto Sagás, politólogo de la Universidad Estatal de Colorado, pronostica que “la violencia en México podría empeorar antes de mejorar”, y califica el abatimiento como un “avance simbólico” que pone a prueba la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha priorizado al Cártel de Sinaloa, permitiendo —según críticos— la expansión del CJNG.
Eduardo Guerrero, exfuncionario de seguridad mexicano, lo define como “el golpe más importante al narcotráfico en la historia reciente” por la penetración territorial y política del CJNG, que opera en al menos 28 entidades y tiene presencia en decenas de países. Sin embargo, advierte que, sin desmantelamiento integral de finanzas y redes, los cárteles más pequeños que surjan serán “más violentos”.
En tanto, Diego Molano Aponte, exministro de Defensa de Colombia, recomienda atacar no solo al liderazgo, sino toda la cadena criminal.
Por ahora, el gobierno reporta más de 60 fallecidos en las últimas 48 horas, incluyendo 27 elementos de seguridad, y asegura que la situación en Jalisco se estabiliza. Fuentes de Washington, como el subsecretario Christopher Landau, han calificado el operativo como “un gran avance” para la región.
Los expertos coinciden en un punto: la muerte de “El Mencho” no significa el fin del CJNG, sino el inicio de una etapa de reacomodos que podría definir el mapa del crimen organizado en México durante los próximos meses.
