La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Felipe de Jesús N., identificado como el maquinista principal del Tren Interoceánico que se descarriló el pasado 28 de diciembre de 2025 en el Istmo de Tehuantepec, accidente que dejó 14 personas muertas y decenas de lesionados.
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, la captura se realizó el lunes 26 de enero, a las 9:24 horas, en el municipio de Palenque, Chiapas, por elementos de la Policía Federal Ministerial. Posteriormente, el detenido fue puesto a disposición de la delegación de la FGR en Tuxtla Gutiérrez, donde enfrenta imputaciones por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
La ficha oficial detalla que Díaz Gómez es de complexión media, mide aproximadamente 1.68 metros y, al momento de su detención, vestía playera rosa, short gris y sandalias azules; además, presenta una cicatriz en la muñeca derecha.
Descarrilamiento dejó 14 muertos
El accidente ocurrió en el kilómetro Z-230+290, de la Línea Z, que cubre la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos, a la altura de la comunidad de Nizanda, Oaxaca, cerca de la estación Chivela. En el tren viajaban alrededor de 250 personas, entre pasajeros y tripulación. Según datos oficiales, el descarrilamiento provocó la muerte de 14 personas y dejó más de 30 lesionados, aunque reportes iniciales refirieron hasta 97 personas heridas.
El convoy provenía de Ixtepec y, al ingresar a una curva pronunciada, se salió de las vías y cayó hacia un barranco.
FGR atribuye el accidente al exceso de velocidad
Previo a que se diera a conocer la detención, la titular de la FGR, Ernestina Godoy Ramos, presentó el primer informe oficial del caso, en el que aseguró que el descarrilamiento fue provocado por exceso de velocidad.
“Es necesario destacar que la velocidad autorizada era de 50 km/h, sin embargo, el tren viajaba a 65 km/h de acuerdo con los registros de la caja negra”, señaló la fiscal.
De acuerdo con los dictámenes periciales, el convoy alcanzó hasta 111 kilómetros por hora en tramos rectos, donde el límite máximo permitido es de 70 km/h, y 65 km/h en la curva donde ocurrió el siniestro, cuando la velocidad autorizada era de 50 km/h para pasajeros y 45 km/h para carga.
Godoy Ramos explicó que la información fue obtenida de la caja negra de la locomotora guía, un dispositivo tecnológico que almacena datos como velocidad, ubicación, frenado, alertas y eventos de seguridad, los cuales fueron extraídos bajo cadena de custodia.
Sin fallas en infraestructura ni frenos
La FGR descartó que el accidente se haya originado por fallas en la infraestructura ferroviaria o en el tren. Tras inspecciones a la superestructura y subestructura de la vía, así como al convoy –que tenía un peso aproximado de 400 toneladas–, no se encontraron daños previos ni fallas mecánicas que comprometieran su operación.
“De la verificación inicial de la infraestructura de vía no se encontraron daños (…) distintos a aquellos directamente atribuibles al siniestro”, afirmó la fiscal.
Asimismo, precisó que el sistema de frenado funcionaba adecuadamente, ya que se registraron reducciones de velocidad e incluso detenciones completas en estaciones previas; sin embargo, después de esos puntos, el tren aceleró de manera súbita hasta ingresar a la curva donde ocurrió el descarrilamiento.
Caso judicializado
Con base en estos elementos, la FGR judicializó el caso y determinó ejercer acción penal contra el maquinista por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas. Elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y agentes del Ministerio Público Federal continúan con las diligencias para esclarecer por completo las circunstancias del accidente.
La fiscal subrayó que, aunque el exceso de velocidad ha sido identificado como el principal factor, las investigaciones continúan para determinar todas las causas que derivaron en uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en el país en los últimos años.





