En medio de un brote de sarampión que ha afectado a México, con miles de casos reportados en los últimos meses, la Secretaría de Salud ha intensificado las campañas de vacunación para contener la propagación de este virus altamente contagioso.
La enfermedad, que puede ser grave especialmente en niños menores de 5 años, adultos mayores de 20 y personas con inmunodeficiencias, es prevenible mediante la inmunización.
A continuación, respondemos a las principales dudas sobre quiénes deben vacunarse, quiénes no, las posibles reacciones adversas, los lugares para aplicarse la dosis y qué ocurre si se opta por una revacunación, basándonos en recomendaciones oficiales y expertos en salud.
¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión?
La vacunación es clave para proteger a la población vulnerable, y México cuenta con un esquema nacional que prioriza grupos específicos. Según la Secretaría de Salud, los niños deben recibir la vacuna triple viral (SRP, que protege contra sarampión, rubéola y paperas) en dos dosis: la primera a los 12 meses y la segunda a los 18 meses.
Para bebés de 6 a 11 meses en zonas de alto riesgo o con exposición, se aplica una “dosis cero” como medida preventiva, seguida del esquema regular. Los niños rezagados de 2 a 9 años también son prioritarios.
En cuanto a los adultos, no solo los niños necesitan la vacuna. Aquellos de 10 a 49 años que no tengan esquemas completos (dos dosis) o no recuerden haber sido vacunados deben iniciar o completar la inmunización.
Particularmente, se enfatiza en adultos de 20 a 39 años, así como en personal de salud, educativo y jornaleros agrícolas, debido a su mayor exposición.
Si se viaja internacionalmente o se vive en áreas con brotes, se recomienda verificar el estatus de vacunación.
¿Quiénes no deben vacunarse?
No todas las personas son candidatas para la vacuna. Está contraindicada en mujeres embarazadas, especialmente durante el primer trimestre, ya que podría afectar al feto.
También se desaconseja en individuos con alergias graves a componentes de la vacuna, como gelatina o neomicina, o aquellos que hayan tenido reacciones alérgicas graves en dosis previas.
Personas con sistemas inmunes debilitados (por ejemplo, por quimioterapia o VIH avanzado) deben consultar a un médico, ya que la vacuna contiene virus atenuados que podrían causar complicaciones.
En general, si se padece una enfermedad aguda con fiebre alta, es mejor posponer la aplicación.
¿Cuáles son las reacciones adversas?
La vacuna contra el sarampión es segura y sus efectos secundarios son mayoritariamente leves y transitorios. Los más comunes incluyen dolor, enrojecimiento o hinchazón en el sitio de la inyección, fiebre baja y un sarpullido leve que aparece entre 5 y 12 días después de la dosis.
En raras ocasiones, se reportan dolores articulares temporales (más en mujeres adultas) o hinchazón de glándulas. Efectos graves, como convulsiones febriles o púrpura trombocitopénica (bajo conteo de plaquetas), ocurren en menos de 1 por cada 3 mil a 30 mil dosis.
Expertos enfatizan que los riesgos de contraer sarampión superan con creces cualquier efecto secundario de la vacuna.
¿Dónde pueden vacunarse en México?
La vacunación es gratuita y accesible en todo el país, independientemente de la derechohabiencia. Puede acudirse a centros de salud de la Secretaría de Salud, unidades del IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, Sedena o Semar. Para localizar el centro más cercano, se recomienda llamar al número gratuito 079, donde se brinda información personalizada.
El gobierno asegura un abasto de más de 23 millones de dosis para 2026, lo que garantiza disponibilidad.
Dudas comunes: adultos, mayores de 50 y revacunación
Existe confusión sobre si los adultos deben vacunarse, ya que muchos asocian la inmunización solo con la infancia. Sin embargo, los adultos sin esquema completo o sin certeza de haber sido vacunados sí pueden y deben aplicársela, especialmente en contextos de brote.
Para los mayores de 50 años, la mayoría se considera inmune debido a exposiciones pasadas al virus en brotes históricos (como los de los años 70 y 80-90), por lo que no es necesario revacunarse a menos que un médico lo indique por riesgo específico.
¿Y si quiero revacunarme aunque ya lo haya hecho?
No hay contraindicaciones graves; es seguro y no causa daño, incluso si ya se es inmune. Puede actuar como refuerzo, fortaleciendo la protección de por vida que brinda el esquema completo. Expertos recomiendan consultar a un proveedor de salud para evaluar el historial personal.
La Secretaría de Salud urge a la población a vacunarse para alcanzar el 95% de cobertura y frenar el brote. Si presentas síntomas como fiebre, tos, ojos rojos o sarpullido, aíslate y busca atención médica inmediata. La prevención es la mejor herramienta contra esta enfermedad evitable.




