México se convirtió en 2025 en el principal proveedor de petróleo de Cuba, al superar a Venezuela y cubrir cerca de la mitad de las importaciones de crudo de la isla, de acuerdo con datos de la industria citados por el Financial Times. Este cambio en el flujo energético ocurre en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y presiones del Gobierno de Estados Unidos hacia los regímenes de Cuba y Venezuela.
Según el diario británico, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum exportó a Cuba un promedio de 12 mil 284 barriles diarios de petróleo, lo que representó alrededor de 44% de todo el crudo importado por la isla durante 2025. La cifra implicó un incremento de 56% respecto a los envíos realizados en 2024.
En contraste, Venezuela –históricamente el principal abastecedor de la isla caribeña– exportó en promedio 9 mil 528 barriles diarios, equivalentes a 34% de las importaciones cubanas, con volúmenes muy por debajo de los niveles registrados antes de 2020. La caída se atribuye a las sanciones impuestas por Estados Unidos y al desvío de crudo venezolano hacia mercados ilegales, lo que ha reducido de manera sostenida los envíos a La Habana.
El Financial Times destacó que Pemex informó en diciembre a la Bolsa de Nueva York que su filial Gasolinas Bienestar envió a Cuba 17 mil 200 barriles diarios de crudo y 2 mil barriles diarios de productos petroleros entre enero y septiembre de 2025, operaciones valuadas en aproximadamente 400 millones de dólares, y que la empresa aseguró cumplir “con la legislación aplicable”.
Durante la conferencia matutina de la Presidencia de México del pasado 22 de diciembre, Claudia Sheinbaum defendió los envíos de petróleo a Cuba y afirmó que se realizan dentro de un marco legal. “Se hicieron dentro de un marco legal como país soberano… todo es legal”, señaló, al precisar que se trata de una práctica que México ha mantenido durante años.
El incremento en el suministro mexicano permitió a Cuba amortiguar la drástica reducción de los envíos venezolanos, en un momento en que la isla enfrenta una severa crisis económica marcada por la caída del turismo, escasez de divisas y apagones casi diarios. Además de México y Venezuela, Rusia aportó alrededor de 15% de las importaciones de crudo cubanas en 2025, mientras que Argelia contribuyó con cerca de 6%, según datos del sector.
El nuevo equilibrio energético ha generado fricciones con Washington. En diciembre, el gobierno estadounidense reprendió públicamente a México por no desempeñar un “papel regional constructivo alineado con los objetivos de la política exterior de Estados Unidos”. Más recientemente, el presidente Donald Trump advirtió que Cuba está “a punto de caer” sin el respaldo petrolero externo. “Cuba se está hundiendo definitivamente. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos”, declaró a periodistas a bordo del Air Force One.
Organizaciones civiles como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad han documentado que los envíos de combustible mexicano a Cuba se aceleraron durante el verano de 2025, incluyendo cargamentos de diésel y otros derivados desde puertos de Veracruz hacia La Habana y otros destinos cubanos. Aunque tras la presión estadounidense los volúmenes disminuyeron en los últimos meses del año, los envíos no se detuvieron por completo.
En paralelo, el Financial Times subrayó que la reducción de las exportaciones de petróleo de México hacia Estados Unidos —que casi se redujeron a la mitad entre junio de 2023 y octubre de 2025— no está relacionada con los envíos a Cuba, sino con otros factores del mercado energético.
Así, en medio de un reacomodo regional y de un entorno político cada vez más tenso, México asumió en 2025 un papel clave como sostén energético de Cuba, desplazando a Venezuela y redefiniendo el mapa petrolero del Caribe.




