Triste noticia para el periodismo en México: Fallece caricaturista Manuel Ahumada
A los 57 años de edad, falleció ayer el pintor y caricaturista Manuel Ahumada, a causa de un paro cardiorrespiratorio mientras dormía en su domicilio de la ciudad de México.
Así lo informó su compañera, Jacqueline Valadez Pastor, y este sábado el diario La Jornada honra al caricaturista recordando sus palabras sobre su trabajo en una reciente entrevista, en la que resalta: "Lo más cercano a un ángel es un astronauta. Como no puedo ser ninguno de los dos, cuando menos los dibujo".
El colaborador de ese rotativo fue reconocido por la célebre serie "La vida en el limbo", imágenes lúdicas y provocadoras de ciencia ficción, el amor, la ciudad y la vida cotidiana que desafían a la imaginación.
El cronista reveló que fue un estigma difícil de vencer, pues la serie de historietas hacía que la gente no lo concibiera de otra forma que no fuera "en el fondo de un hoyo, con el corazón resquebrajado, chillando y rogando".
Los sueños, dijo, fue una de las constantes en su trabajo, sin embargo, "no tienen que ver con lo que pasa en mi mente cuando estoy dormido ni con los sueños colectivos, sino con lo que imagino estando despierto; son las imágenes que me gustaría ver al asomarme a la ventana".
De acuerdo con La Jornada, Manuel Ahumada dedicó más de tres décadas a la impresión de caricatura política, historieta, pintura y escultura, creó universos fantásticos con seres solitarios, ángeles y demonios copulando; mujeres en desnudez etérea; lunas en cuarto menguante como azoteas de la soledad; astronautas que viajan en combis; espejos y ventanas que traspasan dimensiones, y tendederos donde colgaban melancolías.
"Todo lo que hago es narrativo, aunque sea un solo dibujo", dijo el dibujante.
Nacido en la ciudad de México el 27 de enero de 1956, Manuel Ahumada realizó acuarela, óleo, tinta y arte objeto, como quedó manifiesto en la muestra "Ahumada NeoRetrospectiva", exhibida en febrero pasado en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles.
Los motivos frecuentes de sus gráficas fueron la cotidianidad urbana y el espacio sideral, en un universo metafísico donde todo es posible, envuelto en un humor negro e inquietante.
Estudió ingeniería y quería ser músico. Pero el azar lo llevó por el camino de la tinta, dijo en la entrevista por la celebración de sus 30 años de actividad artística, en 2009.
Comenzó haciendo historietas que se publicaban en la revista Melodía, dirigida por Víctor Roura.
Manuel Ahumada fue parte del equipo fundador La Jornada y colaboró en el suplemento "Histerietas".
Realizó su carrera periodística en las publicaciones La Garrapata, el suplemento Masomenos del diario unomásuno. La serie "La vida en el limbo", protagonizada por un personaje que viste gabardina, sin rostro y con sombrero, ganó en 1982 el Gran Prix del Salón Internacional de la Caricatura de Montreal, Canadá.
El artista dijo a La Jornada que la literatura también inspiró sus piezas y la concepción de su mundo iconográfico. Autores como Franz Kafka, Jorge Luis Borges o Hermann Broch influenciaron las creaciones que fluyeron de su mente.
A parte del dibujo, su tránsito por las artes visuales lo llevó a la pintura y a la escultura. Recientemente, también al arte objeto y juguetes que complementaron su obra gráfica, pero todos narrativos, relatos en tercera dimensión, jaulas de pájaros y naves en pequeños universos en cajas.
"Siempre se tiene un mundo interior totalmente privado y único, el cual lo marca a uno y no se puede dejar, aunque se viva con otra persona, siempre lo vas creando y no tiene nada que ver con quien vives, pues es tu mundo personal", relató en 2010, con motivo de la publicación de su primera novela gráfica "Las historias que yo viví", donde la ciudad, un astronauta y una mujer fueron una continuación de sus relatos que brindó con su vida en el limbo.
Manuel Ahumada fue descrito pore el caricaturista Antonio Helguera, también colaborador del mencionado diario como un ser excepcional, dueño de una sensibilidad y un talento artístico muy grandes.
El narrador e ilustrador Bernardo Fernández, Bef, reconoce, por su parte, a Ahumada como el pionero de la historieta mexicana adulta, de autor. Fue creador de “la primera novela gráfica moderna en México: El cara de memorándum, con Jaime López, de alrededor de 1980, que es un hito y se logró recuperar muchos años después, porque era muy adelantada a su época”.
Para el periodista Carlos Paul Espinosa Flores, amigo y especialista en la obra del artista gráfico, la de Manuel Ahumada es una creatividad lúdica y onírica que se concreta en las historias e imágenes de sus dibujos y pinturas.
Los restos de Manuel Ahumanda son velados en una agencia funeraria en el sur de la ciudad y su cuerpo será cremado, informaron sus familiares.
