Con más de un siglo de historia, la Feria del Calabazo de San Pablo Anicano se alista para celebrar su edición 2026 del 5 al 12 de abril, consolidándose como una de las festividades culturales y religiosas más representativas de la Mixteca poblana.
Este año, la celebración alcanza 105 años de tradición, reuniendo a miles de visitantes en torno a la cultura, la gastronomía y la fe que caracterizan a esta región. De acuerdo con autoridades estatales y municipales, se espera la asistencia de cerca de 50 mil personas, así como la participación de más de mil comerciantes provenientes de estados como Puebla, Guerrero, Morelos, Hidalgo y Estado de México.
El subsecretario de Cultura, Emilio Herrera Corichi, destacó la relevancia de esta festividad e invitó a la población a ser parte de esta experiencia que combina identidad y tradición. Los asistentes podrán disfrutar de una amplia oferta gastronómica típica, con platillos como barbacoa, huaxmole, chilate, carnitas, dulces tradicionales y alimentos elaborados con chiquilichis, insectos conocidos también como chicharras.
Por su parte, la presidenta municipal Lluvia Cuadrado Galeano informó que, además del aniversario de la feria, este 2026 también se conmemoran 205 años de la llegada del Cristo Señor de la Paz, figura central de la devoción local. Como parte de esta tradición, los fieles acuden a dejar “milagritos” como muestra de fe y agradecimiento.
La feria contará con la participación de 12 hermandades, así como una amplia oferta artesanal, entre la que destacan las tradicionales cajitas de Olinalá, los “calabacitos” y piezas elaboradas en madera y barro, reflejo del talento de los artesanos de la región.
El programa también incluye actividades culturales y recreativas para toda la familia, como presentaciones de orquestas filarmónicas de comunidades cercanas, danzas tradicionales, torneos deportivos, conciertos, espectáculos de comedia y funciones de lucha libre.
La Feria del Calabazo no solo representa una oportunidad para el encuentro comunitario, sino también un escaparate del patrimonio cultural y espiritual de la Mixteca poblana, que año con año mantiene vivas sus raíces a través de esta emblemática celebración.













