Así actuaron los terroristas en los atentados de Bélgica
La Vanguardia
El terror golpeó este martes de nuevo a Bruselas. El último ataque se había producido en 2014, cuando el Museo Judío de la capital belga se convirtió en el objetivo de un yihadista francés que mató a tiros a cuatro personas. Ahora, los atentados de esta semana han situado el barrio de Molenbeek en el punto de mira. Fue en un domicilio de esa zona donde se encontraron huellas dactilares y restos de ADN de Salah Abdeslam, uno de los presuntos cabecillas de los atentados del 13 de noviembre en París huido desde entonces. Las autoridades policiales le seguían la pista de cerca, pero no lo sabían. Incluso se había barajado la hipótesis de que el joven de 26 años hubiera escapado a Siria. Dos días después del hallazgo, Salah fue arrestado en una vivienda de Bruselas, en una operación antiterrorista en la que se detuvieron cuatro individuos más que podrían guardar relación con los atentados de la capital francesa.
Preparativos en Molenbeek
Mientras, los terroristas ultimaban su plan en un piso de Molenbeek, donde habían almacenado explosivos y productos químicos. Eran los hermanos Brahim y Khalid El Bakraoui y Najim Laachraoui. A primera hora de la mañana transportaron las bombas al aeropuerto de Zaventem de Bélgica en un Renault Clio, un Audio S4 negro y un taxi. Las cámaras de vigilancia registraron una imagen de los tres paseándose por la terminal de salidas y empujando un carrito cargado de maletas. Cada uno de los hermanos vestía un solo guante negro, que según indican los expertos, podrían haber servido para ocultar los detonadores.
Detonación de los explosivos en el aeropuerto
A las 8:00 horas, Brahim Bakraoui, de 29 años, y Najim Laachraoui, de 25, hicieron estallar las cargas explosivas; mientras Khalid, de 27 años, desapareció de la escena. En un primer momento el fiscal dijo que Laachraoui dejó la bomba de mayor tamaño y salió corriendo de la terminal. No obstante, fuentes policiales por AFP confirman que el individuo no se fugó, sino que fue uno de los suicidas que se inmoló en el aeropuerto. La policía cree que era el cerebro del ataque y que habría confeccionado los explosivos de Bruselas y los del múltiple atentado en París.
Ataque en la estación de metro de Maelbeek
Una hora más tarde, pasadas las 9, se registró una tercera explosión en el interior de un vagón de metro que se encontraba estación de Maelbeek, cercana a la sede de la Comisión Europea, del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE. Era Khalid Bakraoui.
Los dos atentados causaron 31 muertos y al menos 300 heridos.
Sobre las 13 horas, las fuerzas de seguridad encontraron un artefacto explosivo no utilizado, un fusil de asalto AK47 kalashnikov y varias armas en la misma terminal en la que se habían detonado las bombas.
Autoría de los atentados
La policía belga difundió la imagen de los tres sospechosos para solicitar la colaboración ciudadana y cazar a Najim Laachraoui. Al ver la imagen, el conductor del taxi que esa misma mañana habían tomado los atacantes contactó con las autoridades policiales. El chófer, que se extrañó cuando los pasajeros se negaron a que les ayudara con las maletas, guió a los agentes hasta un domicilio del barrio de Molenbeek, en Schaerbeek. Allí se encontraron un artefacto explosivo, sustancias químicas y una bandera del autoproclamado Estado Islámico. El grupo terrorista reivindicó poco después la autoría de los ataques en un comunicado.
Investigación policial
Durante los registros, la policía halló 15 kilos de explosivos TATP, 50 litros de acetona, 30 litros de agua oxigenada, detonadores, una maleta cargada de tornillos y tuercas y material para confeccionar artefactos, incluido ventiladores; además de un ordenador de Brahim Bakraoui. El dispositivo fue hallado en un contenedor cercano al apartamento de Schaerbeek. Según el fiscal, El Bakraoui escribió que estaba “en apuros, sin saber qué hacer, siendo buscado por todas partes”. “Ya no se sentía seguro en ninguna parte y aseguraba que si se prolongaba (la situación) se arriesgaba a terminar (...) en una celda”, detalló.
Los dos hermanos, nacidos en Bélgica, tenían antecedentes penales por robo a mano armada, pero no estaban vinculados con anterioridad por los investigadores a militantes islamistas.
Orden de busca y captura sobre Laachraoui
Durante unas horas, Najim Laachraoui se había convertido en el terrorista más buscado de Europa. La policía halló su ADN en un apartamento de Bruselas en el que se escondió Salah Abdeslam y en casi todos los cinturones explosivos de los atentados de la capital gala. Sobre él pesaba una orden de busca y captura y, el pasado mes de febrero, la Fiscalía pidió para él 15 años de prisión por reclutar a varios de sus amigos para el Estado Islámico.
