El Gobierno de España ha cerrado su espacio aéreo a todos los aviones militares de Estados Unidos que participan en la operación contra Irán, ampliando así una restricción que ya afectaba a las bases conjuntas de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla). La medida, confirmada este lunes por la ministra de Defensa, Margarita Robles, implica que tampoco se autorizará el sobrevuelo de aeronaves estadounidenses procedentes de terceros países europeos, como Reino Unido o Francia.
“Desde el primer momento se le trasladó clarísimamente al Ejército americano que ni se autorizan las bases y, por supuesto, tampoco se autoriza la utilización del espacio aéreo español para actuaciones que tengan que ver con la guerra en Irán”, declaró Robles a los medios.
Según fuentes militares citadas por El País, todos los planes de vuelo relacionados con la operación Furia Épica —lanzada por EE.UU. e Israel contra Irán— han sido rechazados, incluidos los de bombarderos y aviones cisterna.
La decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez se enmarca en su oposición a un conflicto que considera “unilateral e ilegal”. España ya había denegado el uso de sus instalaciones militares para apoyar los ataques, desmarcándose de otros aliados europeos como Francia, Alemania y Reino Unido. La única excepción prevista es para situaciones de emergencia humanitaria o técnica, donde se podría autorizar un aterrizaje o tránsito puntual.
Esta postura ha generado un nuevo cruce diplomático con Washington. Fuentes estadounidenses han criticado la medida, que complica la logística de sus operaciones en Oriente Medio, aunque la Casa Blanca ha insistido en que no necesita “la ayuda de nadie” para continuar la ofensiva.
El cierre del espacio aéreo español obliga a las fuerzas norteamericanas a replantear rutas, posiblemente a través de otros países o con mayor dependencia de portaaviones y bases más lejanas.
El Gobierno español ha insistido en que la medida no afecta a los vuelos comerciales ni a las relaciones económicas bilaterales, y ha asegurado que las empresas españolas siguen operando con normalidad en Estados Unidos.
