El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conmemoró el 178 aniversario del fin de la Guerra México–Estados Unidos y de la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, conflicto que derivó en la cesión de más de la mitad del territorio mexicano a su vecino del norte. En un mensaje difundido por la Casa Blanca, el mandatario calificó el episodio como una “victoria legendaria” y lo vinculó directamente con su agenda actual de seguridad fronteriza, migración y combate al narcotráfico.
En el marco de las celebraciones rumbo al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, Trump afirmó que aquel conflicto consolidó el suroeste estadounidense, reafirmó la soberanía nacional y expandió lo que describió como la promesa de la independencia a lo largo del continente. El presidente recordó que Texas declaró su independencia de México en 1836 y que posteriormente votó por incorporarse a Estados Unidos, lo que derivó en disputas fronterizas entre ambos países.
El mensaje presidencial retomó la versión histórica de Washington sobre el inicio del conflicto, al señalar que en abril de 1846 fuerzas mexicanas habrían atacado a soldados estadounidenses cerca del Río Bravo, lo que llevó al entonces presidente James K. Polk a declarar la guerra en mayo de ese año. Trump destacó el papel de los generales Zachary Taylor y Winfield Scott, y aseguró que, pese a estar superadas en número, las tropas estadounidenses se impusieron gracias a su estrategia militar y a la defensa del interés nacional.
Trump celebró la toma de la Ciudad de México en septiembre de 1847 y subrayó que ese hecho allanó el camino para la firma del tratado en febrero de 1848, mediante el cual Estados Unidos obtuvo 525 mil millas cuadradas de territorio, equivalentes a alrededor del 55% del territorio mexicano previo a la guerra.
En la parte final de su mensaje, el mandatario enlazó ese episodio histórico con su gobierno actual. Afirmó que, desde que asumió como 47º presidente, se ha guiado por aquella victoria para defender la frontera sur, frenar lo que denomina “invasiones”, detener el flujo de drogas y combatir redes que calificó como narcoterroristas en el hemisferio occidental.
El mensaje concluyó con un homenaje a los soldados estadounidenses caídos durante la guerra, sin hacer referencia a las bajas mexicanas, y con la reafirmación de su política de “Estados Unidos Primero”, basada —según dijo— en la soberanía nacional y el poder estadounidense.




