Fuerzas estadounidenses interceptaron y tomaron control del buque petrolero Motor Tanker Verónica en aguas del mar Caribe durante una operación realizada antes del amanecer de este jueves, según confirmaron autoridades de Washington.
La acción forma parte de la intensiva campaña de la administración del presidente Donald Trump para imponer una “cuarentena” a buques sancionados vinculados al comercio de petróleo venezolano.
La incautación fue ejecutada por un equipo conjunto de infantes de marina y marinos de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, con apoyo de la Guardia Costera de Estados Unidos, en coordinación con los departamentos de Defensa, Seguridad Nacional, Estado y Justicia. Las fuerzas partieron desde el portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) y abordaron la embarcación sin incidentes, de acuerdo con el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom).
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La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, publicó en su cuenta de X un video que muestra helicópteros sobrevolando el buque mientras personal armado desciende en rápel a la cubierta.
“A primera hora de esta mañana, un equipo táctico de la Guardia Costera llevó a cabo un abordaje y la incautación del buque cisterna Verónica en el Caribe”, escribió Noem.
El Verónica, un tanquero Aframax que navegaba bajo bandera de Guyana (aunque con antecedentes de registro en Rusia bajo otros nombres), había transitado previamente por aguas venezolanas y, según las autoridades estadounidenses, operaba en violación de las restricciones impuestas por Trump.
Fuentes de seguimiento marítimo indican que el buque partió vacío de aguas venezolanas a inicios de enero y formaba parte de la llamada “flota fantasma” o “shadow fleet” que evade sanciones para transportar crudo de países como Venezuela, Irán o Rusia.
Esta es la sexta incautación de un buque petrolero desde mediados de diciembre de 2025 en el marco de la Operación Southern Spear (Lanza del Sur), que busca controlar las exportaciones de petróleo venezolano tras la captura del expresidente Nicolás Maduro el 3 de enero y su traslado a Estados Unidos.
Otras embarcaciones interceptadas recientemente incluyen el Marinera (ex Bella 1, bandera rusa), el Olina, el Sophia y otros.
El Comando Sur enfatizó que “el único petróleo que saldrá de Venezuela será el que se coordine de forma adecuada y legal”.
La operación ocurre horas antes de la reunión programada en la Casa Blanca entre el presidente Trump y la líder opositora venezolana María Corina Machado, para discutir el futuro del país sudamericano en medio del control estadounidense sobre sus recursos energéticos.
El gobierno interino venezolano y fuentes cercanas a la oposición no han emitido comentarios inmediatos sobre esta incautación específica, aunque Caracas ha calificado acciones similares como “piratería” en el pasado. Washington ha anunciado que planea presentar órdenes judiciales para decomisar decenas de buques más vinculados al comercio petrolero venezolano, como parte de un plan más amplio que incluye inversiones de hasta 100 mil millones de dólares para rehabilitar la industria petrolera del país.
Las autoridades estadounidenses insisten en que todas las acciones se realizan conforme al derecho internacional y en coordinación con autoridades venezolanas interinas. El destino final del Verónica y su carga —si la llevaba— no ha sido detallado aún, pero previos decomisos han implicado el traslado de los buques a puertos estadounidenses para procesos legales.




