El presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se declaró este lunes no culpable de los cargos por narcotráfico y narcoterrorismo que enfrenta en Estados Unidos, durante su primera comparecencia ante un juez federal en Nueva York, dos días después de haber sido capturado en Caracas en una operación militar estadounidense.
Maduro, de 63 años, compareció junto a su esposa, Cilia Flores, ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde ambos rechazaron los señalamientos en su contra y aseguraron seguir siendo víctimas de un “secuestro”. Ante el juez Alvin Hellerstein, el exmandatario insistió en que continúa siendo el jefe de Estado venezolano. “Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas”, afirmó durante la audiencia.
Operación militar y traslado a Estados Unidos
La captura de la pareja ocurrió la madrugada del sábado en Caracas, durante una operación relámpago de fuerzas especiales de Estados Unidos que incluyó ataques armados contra instalaciones militares, presencia de comandos en tierra, bombardeos aéreos y un despliegue naval. Tras ello, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar los cargos.
Ambos llegaron al juzgado Daniel Patrick Moynihan fuertemente escoltados, vestidos con uniformes carcelarios y con los pies encadenados, aunque sin esposas en las manos. Esto permitió a Maduro saludar a su abogado, Barry Pollack, conocido por haber representado a Julian Assange. Cilia Flores es defendida por Mark Donnelly, exfiscal y especialista en delitos económicos.
Los cargos contra Maduro y su círculo cercano
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro de supervisar una red internacional de tráfico de cocaína con destino a Estados Unidos, en asociación con grupos criminales como el Cartel de Sinaloa, Los Zetas, las FARC y la organización venezolana Tren de Aragua. Los cargos incluyen conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de uso militar.
La acusación también involucra a Cilia Flores, a su hijo Nicolás Maduro Guerra, “Nicolasito”, al ministro del Interior Diosdado Cabello y a otros altos funcionarios del régimen venezolano, además de un capo del narcotráfico que permanece prófugo.
Audiencia tensa y declaraciones del acusado
La audiencia, que se prolongó por aproximadamente 40 minutos, estuvo marcada por momentos de tensión. Al ser requerido para identificarse, Maduro aprovechó para reiterar que había sido “secuestrado”. El juez le respondió que habría un “momento y lugar” adecuado para exponer su versión de los hechos.
Tras la lectura formal de los cargos, el exmandatario afirmó: “soy inocente, no me declaro culpable”, y reiteró en varias ocasiones: “sigo siendo el presidente de mi país”. Su esposa también se declaró inocente. La defensa no solicitó libertad bajo fianza, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo más adelante.
Próximas fechas clave
La comparecencia judicial coincidió con la instalación del nuevo Parlamento en Caracas, que expresó su respaldo a Maduro, así como con una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York para analizar la situación en Venezuela.
El juez Alvin Hellerstein, de 92 años y con una larga trayectoria en casos de alto perfil, fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. El proceso podría verse influido por el testimonio de Hugo “El Pollo” Carvajal, ex jefe de inteligencia chavista, quien recientemente se declaró culpable de narcotráfico y colabora con las autoridades estadounidenses.
El caso contra Nicolás Maduro, iniciado formalmente en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump, representa uno de los procesos judiciales más relevantes contra un exjefe de Estado latinoamericano en tribunales de Estados Unidos, con posibles repercusiones políticas y diplomáticas de gran alcance.




