El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su país “asumirá temporalmente el control administrativo y de seguridad de Venezuela” hasta garantizar una “transición segura, ordenada y democrática” tras la operación militar que culminó con la captura y destitución del presidente Nicolás Maduro.
En una rueda de prensa desde la Casa Blanca, Trump justificó la intervención como necesaria para “proteger los intereses nacionales de Estados Unidos, evitar el colapso total del Estado venezolano y prevenir que el país siga siendo un refugio para el narcoterrorismo y el crimen organizado”.
El mandatario afirmó que “no se trata de una ocupación permanente”, sino de una medida transitoria para “restaurar el orden, proteger los recursos naturales y preparar elecciones libres bajo supervisión internacional”.
“La operación Resolución Absoluta ha sido un éxito rotundo. Maduro y su círculo cercano ya no representan una amenaza. Ahora nos corresponde a nosotros, como líder del mundo libre, asegurar que Venezuela no caiga en el caos o en manos de potencias hostiles”, agregó Trump, en referencia implícita a la influencia de Rusia, China e Irán en el país caribeño.
Fuentes del Departamento de Defensa confirmaron que tropas estadounidenses mantienen el control de puntos estratégicos en Caracas, incluyendo el Palacio de Miraflores, el aeropuerto internacional de Maiquetía y varias instalaciones petroleras. Se reportan enfrentamientos esporádicos con remanentes leales al chavismo, aunque el Pentágono asegura que la resistencia “está siendo neutralizada rápidamente”.
La declaración de Trump ha generado reacciones inmediatas en la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad de la ONU, que ya había convocado una reunión de emergencia para este lunes 5 de enero, verá intensificado el debate tras estas palabras. Venezuela, respaldada por Rusia y China, denunció la medida como “una ocupación ilegal y un acto de colonialismo del siglo XXI”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su “profunda preocupación” y advirtió que la asunción unilateral de control por parte de una potencia externa “establece un precedente extremadamente peligroso para el derecho internacional”.
Desde el Vaticano, el Papa León XIV manifestó durante el Ángelus de este domingo su “gran preocupación” por la evolución de los acontecimientos y llamó a “superar la violencia, respetar la soberanía de Venezuela y poner el bien del pueblo por encima de cualquier interés particular”.
En América Latina, las reacciones están divididas: gobiernos como los de Colombia y Brasil celebraron el fin del régimen de Maduro, mientras que México, Bolivia y Cuba condenaron enérgicamente la intervención estadounidense y exigieron el retiro inmediato de las tropas.
El Departamento de Estado informó que en los próximos días se anunciará un “administrador civil transitorio” designado por Washington para coordinar la reconstrucción institucional y la ayuda humanitaria, mientras se prepara un cronograma para nuevas elecciones presidenciales.




