Este viernes 28 de noviembre, residentes y dolientes de Tai Po se congregaron en el complejo residencial Wang Fuk Court en el distrito de Tai Po, Hong Kong, para rendir homenaje a las víctimas.
Colocaron ofrendas florales en un monumento improvisado, mientras la policía acordonaba el área para permitir un espacio de duelo colectivo.
Imágenes muestran a familiares y vecinos llorando junto a los edificios aún humeantes, expresando dolor por la pérdida de seres queridos y mascotas (más de un centenar de animales quedaron atrapados, con ambulancias veterinarias desplegadas para rescatarlos).
El jefe del Gobierno de Hong Kong, John Lee, expresó condolencias y anunció una investigación exhaustiva sobre la seguridad de los materiales usados en la renovación, incluyendo las capas protectoras y andamios de bambú. Ocho personas, entre subcontratistas y gerentes de obra, han sido arrestadas por presunta negligencia y homicidio involuntario.
El presidente de China, Xi Jinping, envió condolencias y exigió “un esfuerzo total” para minimizar daños. Perú, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, manifestó solidaridad con las familias afectadas.
Alrededor de 900 evacuados fueron alojados en ocho refugios temporales, con suministros de agua, alimentos y atención médica proporcionados por voluntarios. Seis escuelas cercanas, incluida la Escuela Bautista de Tai Po, cerraron temporalmente.
El 26 de noviembre, un devastador incendio arrasó el complejo residencial Wang Fuk Court en el distrito de Tai Po, Hong Kong, dejando un saldo trágico de al menos 128 víctimas mortales confirmadas y decenas de desaparecidos.
Este siniestro, el más letal en la región en casi 80 años, se originó en los andamios de bambú utilizados durante obras de renovación y se propagó rápidamente a siete de las ocho torres del conjunto, que alberga alrededor de 4 mil residentes en 1.984 viviendas.
Factores como las redes protectoras inflamables, la sequedad ambiental y vientos fuertes contribuyeron a su rápida expansión, alcanzando el nivel 5 de alarma (el máximo) en solo horas.
Las labores de rescate involucraron a más de 800 bomberos, 140 camiones y drones, pero se complicaron por temperaturas extremas, escombros cayendo y la falta de sonido en las alarmas de incendio, lo que dejó a muchos, especialmente ancianos, atrapados en pisos superiores. Además, un bombero, Ho Wai-ho, perdió la vida durante el operativo, y sus compañeros y autoridades le rindieron un emotivo homenaje por su “gallardía y abnegada devoción al deber”.
Esta tragedia ha reavivado debates sobre la seguridad en las densas urbanizaciones de Hong Kong, donde edificios altos y proyectos de renovación son comunes. Las autoridades prometen reformas para prevenir futuros desastres, mientras la comunidad de Tai Po comienza un largo proceso de duelo y reconstrucción.




