El Holocausto dejó millones de víctimas, pero también sobrevivientes cuyas historias han servido para preservar la memoria histórica. Rose Girone, nacida en 1912 en Janow, vivió en primera persona la persecución del régimen nazi. Su esposo fue enviado a Buchenwald y ella, embarazada, logró escapar a Shanghái, donde vivió en un gueto judío.
Tras la guerra, emigró a Estados Unidos, donde reconstruyó su vida y dedicó sus años a compartir su historia para que el mundo no olvidara los horrores del Holocausto. Su testimonio quedó registrado en la Fundación Shoah, una organización dedicada a preservar la memoria de los sobrevivientes.
Girone falleció el 24 de febrero de 2025 en un asilo de Long Island, pero su historia sigue viva. Su hija, Reha Bennicasa, destacó la fortaleza de su madre y su convicción de que, incluso en la adversidad, siempre se puede encontrar algo bueno.
Actualmente, quedan alrededor de 245 mil sobrevivientes del Holocausto, de los cuales 14,000 residen en Nueva York, la ciudad con la mayor población judía fuera de Israel.