Margaret Thatcher, reconoció que si pudiera volver atrás, no elegiría dedicarse a la política.
Al parecer, Thatcher, a quien los medios apodaron en sus días “la Dama de Hierro” y que en la actualidad padece demencia senil, hizo esta revelación durante un encuentro con Lord Spicer en el que también estaba presente su marido, Sir Denis, en la oficina que la ex líder tory tenía en el barrio londinense de Chelsea.
Según Spicer, “la Dama de Hierro” “se desilusionó tras dejar su puesto como primera ministra en noviembre de 1990”.
El autor recuerda cómo la propia Thatcher le admitió en febrero de 1991, en la Cámara de los Comunes, que tras dejar su cargo como primera ministra “odiaba ahora venir a este lugar”.
