Lo que se vendió como una alternativa económica terminó convirtiéndose, para muchos poblanos, en una decepción en plena temporada alta. A pocas semanas de haber iniciado operaciones en Puebla, FlixBus enfrenta una ola de inconformidades por el aumento de sus tarifas durante Semana Santa, donde boletos que se promocionaban desde 89 pesos llegaron a ofrecerse hasta en 329 pesos.
El contraste es el centro de la molestia. La expectativa se construyó sobre precios bajos y accesibles, pero en los días de mayor demanda, viajar en esta línea puede costar lo mismo o incluso más que en empresas tradicionales.
De acuerdo con reportes de usuarios en redes sociales, el incremento responde al esquema de precios dinámicos que utiliza la compañía, un modelo que ajusta las tarifas en tiempo real según la demanda, el horario y la anticipación de compra. En teoría, permite acceder a boletos económicos; en la práctica, durante vacaciones o fines de semana, dispara los costos.
“Te anuncian desde 89 pesos, pero cuando quieres viajar en fechas clave, ya está en más del triple”, reclaman usuarios en plataformas digitales, donde se han multiplicado las capturas de precios elevados.
La inconformidad no se limita al costo. Pasajeros también reportan retrasos de hasta una hora sin previo aviso, unidades con condiciones por debajo de lo esperado y salidas que no se respetan. Las críticas apuntan a una operación que, aseguran, no corresponde con la imagen de servicio moderno que la empresa promovió en su llegada.
El resultado es una percepción que se deteriora rápidamente: lo que parecía una opción competitiva frente a líneas como ADO o Estrella Roja, hoy genera dudas entre quienes esperaban una alternativa realmente económica.
El uso reiterado del “desde 89 pesos” también ha detonado cuestionamientos. Aunque la empresa establece que las tarifas son variables, usuarios consideran que el mensaje publicitario prioriza el precio más bajo sin reflejar las condiciones reales en momentos de alta demanda.
Video: Especial
FlixBus comenzó operaciones en Puebla con salidas hacia la Ciudad de México desde la zona de Explanada Puebla, apoyándose en una estrategia digital y precios atractivos como principal gancho. Sin embargo, los primeros señalamientos evidencian una brecha entre la expectativa generada y la experiencia del usuario.
Hasta ahora, la empresa no ha emitido una postura amplia frente a las quejas. Mientras tanto, la recomendación entre viajeros se repite: comprar con anticipación o comparar antes de pagar, porque el precio bajo, en temporada alta, no está garantizado.
En un periodo como Semana Santa, donde la movilidad aumenta y el gasto familiar se ajusta, el encarecimiento de tarifas no solo genera molestia: pone en duda el principal argumento con el que la empresa buscó posicionarse en el mercado.






