En un ambiente de recogimiento y profunda espiritualidad, la Catedral de Puebla fue escenario de la Solemne Vigilia Pascual, presidida por el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, quien convocó a los fieles a vivir esta celebración como un momento de renovación interior, esperanza y compromiso cristiano.
La ceremonia dio inicio con la bendición del fuego nuevo, símbolo de la luz de Cristo que disipa las tinieblas. Este rito marca el comienzo de la que es considerada “la madre de todas las vigilias”, en la que los creyentes permanecen en espera de la resurrección de Jesús, celebrando su paso de la muerte a la vida.
🌿✝️ Para concluir la #SemanaSanta, fieles católicos se dan cita este #Domingo de Resurrección en la Catedral de Puebla. La misa fue encabezada por el obispo auxiliar Francisco Javier Martínez Castillo.
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Durante la liturgia, uno de los momentos más significativos fue la Liturgia Bautismal, en la que se bendijo el agua de la pila bautismal, conocida como “agua de gloria”. En este acto, la comunidad renovó sus promesas bautismales, renunciando al pecado y reafirmando su fe.
En su mensaje, el arzobispo destacó que la Pascua es un llamado a creer en la esperanza y a vivir un cambio profundo:
“Debemos aceptar una transformación cualitativa en nuestra vida, demostrando a Dios que Él es nuestro único Rey”. Asimismo, exhortó a los fieles a no dejar de amar y a vivir conforme al ejemplo de Jesucristo.
El prelado subrayó que los cristianos están llamados a dejar atrás tanto los pecados como las limitaciones personales para vivir en la paz que Dios ha conquistado.
“Hemos celebrado a un Cristo sufriente, ahora celebramos a un Cristo glorioso, resucitado y vivo en medio de nosotros”, expresó.
También invitó a la comunidad a vivir en un “éxodo permanente”, libres de resentimientos y revestidos de la gracia, para poder disfrutar plenamente de la vida y ser testigos del amor de Dios. En este sentido, enfatizó la necesidad de “nacer de nuevo” mediante la sinceridad y la verdad.
Durante el pregón pascual, se resaltó el significado del Cirio Pascual como símbolo de Cristo Luz, destacando la unión entre lo divino y lo humano en esta celebración. Asimismo, se recordó que la Vigilia Pascual comprende diversos momentos litúrgicos, como la liturgia de la luz y la proclamación de la Palabra, que incluye lecturas del Antiguo Testamento que recorren la historia de la salvación, desde la creación hasta la llegada de Cristo.
La celebración concluyó con un llamado a los fieles a ser testigos de la resurrección, viviendo con fe, esperanza y amor en su vida cotidiana.
