“Que vergüenza heredarle la gubernatura a mi primo”, Con esa frase, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta , fijó una postura firme contra el nepotismo y el compadrazgo en su administración y en los procesos electorales futuros.
Durante su conferencia matutina, el mandatario dejó claro que no permitirá que vínculos personales influyan en decisiones políticas y aseguró que esas prácticas “ya se acabaron”. En el mismo tono, lanzó un comentario irónico al señalar que no le pediría a su esposa que se divorciara para irse al “partido de la reacción azul”, en referencia al PAN, para buscar una candidatura.
El posicionamiento se da en medio del debate nacional sobre la prohibición del nepotismo en cargos de elección popular, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y en un contexto local donde comienzan a perfilarse escenarios rumbo a la sucesión gubernamental de 2027.
Armenta también negó proteger a funcionarios por relaciones personales, luego de cuestionamientos sobre perfiles dentro del Congreso local, y pidió no dejarse engañar por personas que aseguran actuar en su nombre. Sostuvo que el acceso a cargos públicos debe basarse en el mérito y no en la cercanía política o familiar, e incluso recomendó a quienes busquen posiciones bajo esas condiciones que “busquen otra actividad”.
En ese mismo contexto, y en medio de su crítica a políticos que cambian de partido ante restricciones o condiciones internas, el gobernador descartó crear una nueva fuerza política, pese a afirmar que cuenta con la capacidad para hacerlo, y reiteró su permanencia dentro del proyecto de la cuarta transformación, en respaldo al Gobierno federal.
