Mark Zuckerberg negó que las plataformas de Meta estén diseñadas para generar adicción, aunque admitió fallas en los sistemas de seguridad y en la protección de menores.
El fundador de Meta declaró ante un tribunal de Los Ángeles como parte de un juicio civil que evalúa el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes. El proceso, considerado histórico, podría redefinir la regulación digital en Estados Unidos y otros países.
La demanda fue presentada por una joven identificada como K.G.M., quien asegura que comenzó a usar Instagram y YouTube antes de los 10 años, desarrollando dependencia, ansiedad y depresión. Aunque Meta y Google son los principales acusados, empresas como TikTok y Snap alcanzaron acuerdos extrajudiciales.
Zuckerberg reconoció debilidades en la verificación de edad, explicando que muchos menores eluden los controles al registrarse con datos falsos. También defendió que Meta ha implementado nuevas herramientas de supervisión parental y negó haber engañado al Congreso estadounidense en comparecencias previas.
El juicio ha reavivado el debate sobre si los algoritmos y sistemas de recomendación pueden contribuir directamente a daños psicológicos en menores. De prosperar la demanda, podría abrir la puerta a un mayor escrutinio de las prácticas internas de las grandes tecnológicas.
