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Nicolas Cage, actor de riesgos con más de 70 películas

Nicolas Cage, actor de riesgos con más de 70 películas

El mayor riesgo que ha tomado en su carrera fue el decidir ser actor. Nadie creía en él. Incluso, se deshizo de su apellido Coppola para abrirse camino por sí solo y tomó el de un superhéroe de cómic.

Poco más de tres décadas después en las que se incluyen más de 70 películas y un premio Oscar por Mejor Actor en Adiós a las Vegas, Nicolas Cage reconoce que su padre August Coppola y el músico británico David Bowie han sido guía y consejeros en su carrera profesional.

La infancia de Cage —quien da voz a Grug en la cinta animada Los Croods, misma que tiene un preestreno hoy en México— se vio bombardeada por la influencia artística de su padre —el reconocido académico y hermano del director Francis Ford Coppola—, lo cual marcó el camino que tomaría.

“Mi padre era un salvaje y un brillante pensador, lo que él realmente intentó conmigo fue estimular mi imaginación y que explorara el arte, el cine, la música, los clásicos y los nobel.

“Me daba libros a leer como A Brave New World, de Aldous Huxley; Siddharta, de Hermann Hesse, Moby Dick, y me decía que quería que fuera el que escribiera el capítulo que les faltaba a esas obras, así que comencé a interactuar con los personajes y a entenderlos, lo cual es un ejercicio de actuación. Esto sucedió cuando tenía entre 10 y 15 años”, explicó el actor durante un encuentro con los medios internacionales de comunicación.

Años después, Cage eligió dedicar su vida a la actuación, una de las decisiones más difíciles ya que, como él recuerda, nadie cercano a él quería que fuera actor. Sin embargo su paso por la pantalla inició cuando dejó atrás el reconocido apellido que corre por sus venas, optó por el nombre de un personaje de cómic de Marvel y creó su propio camino… en el cual encontró a David Bowie.

“El mayor riesgo de mi carrera fue decidir convertirme en actor, nadie a mi alrededor quería que lo hiciera, no sabía si funcionaría, y si no funcionaba no sabía qué era lo que iba a hacer.

“Pero uno de los mejores consejos que recibí fue de David Bowie, de quien soy fan, hace ya muchos años. Le pregunté cómo hacía para sonar siempre vigente y me respondió que nunca estaba conforme con lo que hacía, esas palabras me marcaron y comencé a pensar en tomar riesgos, elegir direcciones que probablemente no serían las mejores, pero si tienes una oportunidad, es probable que descubras algo”, explicó.

Desde entonces el actor fue tomando una a una las decisiones que construyeron su carrera. Guiones en donde encontró personajes a los que pudo dar vida como Jack Campbell, Charlie y Donald Kaufman, Johnny Blaze y Ben Sanderson, pero también tomó el riesgo de adentrarse en la dirección con Sonny, actividad que planea retomar.

“Sonny fue la primera película que dirigí y desde entonces (2002) no lo he vuelto a hacer porque no he tenido tiempo. Tengo ganas de encontrar algo que verdaderamente quiera dirigir y creo que en el siguiente par de años haré. Hay una muy buena razón de por qué los actores están experimentando la dirección.

“Los actores son buenos directores. Lo más importante en cualquier película es el guión y quiénes lo van a interpretar, es decir los actores saben cómo descifrar los guiones y también saben cómo hablarle a otros actores… la cámara es un misterio para mí, pero si tienes a un buen fotógrafo lo puede resolver por ti, pero considero que la comunicación con los actores y la historia es algo que un actor sabe hacer”, dijo.

Para el admirador de la obra de Franz Schubert, Van Gogh y Kafka, así como de todas las películas de Disney y El Gato Félix, además de la actuación, el doblaje de voz —el cual considera un gran ejercicio de actuación— y la dirección, no teme en algún momento virar el rumbo y adentrarse en el mundo de la literatura.

“Si la actuación no funcionaba no sabía qué era lo que iba a hacer, a lo mejor terminaba siendo pescador, marine, o escribiendo libros. Pero lo de escribir un libro es algo que tengo que hacer, tengo algunos intentos en hojas sueltas, pero todavía nada concreto, sin embargo sí lo quiero realizar.

“Hacer la voz en una película de animación es un muy buen ejercicio para mantenerte en forma como actor, porque todo surge de tu imaginación, es una gran herramienta porque estás en un cuarto con un micrófono donde literalmente te exprimen para que salga el personaje que estás haciendo. Tienes que adentrarte en tu mente porque no vas a interactuar con nadie ni vas a estar en el set filmando, todo está en la mente”, puntualizó.