En México, la igualdad salarial sigue siendo una meta lejana. Según los indicadores más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la brecha de género se mantiene en un rango de entre el 14% y el 20%. Esto significa que por cada 100 pesos que recibe un hombre, una mujer con las mismas capacidades y responsabilidades percibe apenas entre 80 y 86 pesos.
El Panorama en Puebla
El estado de Puebla refleja esta disparidad de manera marcada, influenciada por su estructura económica diversa:
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Brecha general: Datos del Inegi y el reporte de Informalidad Laboral sitúan a Puebla con una brecha salarial que oscila entre el 15.2% y el 19%, dependiendo de la zona metropolitana.
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Sector industrial: En el sector manufacturero, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha señalado que, aunque las mujeres ocupan más puestos operativos, los cargos de dirección y supervisión (con mejores sueldos) siguen siendo mayoritariamente masculinos.
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Zona rural: En regiones como la Sierra Negra y la Mixteca poblana, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reporta que la brecha de ingresos se profundiza debido a que el trabajo femenino en el campo suele ser subestimado o considerado “de apoyo”, percibiendo remuneraciones significativamente inferiores a las de los jornaleros varones.
Causas estructurales y el “Techo de Cristal”
La brecha salarial no responde a una sola causa, sino a una suma de factores verificados por organismos internacionales y nacionales:
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Segregación horizontal: Las mujeres se concentran en sectores tradicionalmente menos remunerados, como la educación, el cuidado y los servicios básicos.
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Pobreza de tiempo: Según el INEGI, las mujeres en México dedican 2.6 veces más tiempo a las labores de cuidado no remunerado que los hombres, lo que limita su capacidad para acceder a bonos por horas extras o puestos de alta disponibilidad.
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Estrato social y edad: La brecha se acentúa en las trabajadoras jóvenes y en aquellas provenientes de estratos sociales bajos, quienes enfrentan mayores barreras de entrada al mercado formal y menores oportunidades de negociación salarial.
El valor de la igualdad
Organismos como la OCDE han reiterado que cerrar la brecha salarial podría aumentar el PIB de México hasta en un 22%. En Puebla, la transparencia salarial y la formalización del empleo doméstico y rural se presentan como los pasos urgentes para revertir esta tendencia.
A día de hoy, el reto para las empresas en Puebla es transitar de la igualdad en la contratación a la igualdad en la nómina, garantizando que el talento se pague por su valor y no por el perfil demográfico de quien lo ejerce.
La brecha no solo es de género. En Puebla, el origen socioeconómico actúa como un predictor salarial.
Hacia una transparencia salarial
Expertos en economía laboral señalan que mientras las empresas no hagan públicos sus tabuladores de sueldos por puesto (independientemente de quién lo ocupe), la brecha seguirá oculta tras contratos individuales.
En 2026, el reto para los gobiernos federal y estatal y el sector privado, no es solo contratar a más mujeres, sino garantizar que el valor de su trabajo se refleje, sin condiciones, en su cuenta bancaria.
