Educación virtual en tiempos de Covid: el gran reto de docentes, alumnos y padres de familia
Las casas de los docentes poblanos se han convertido en salones de clases para lograr que sus alumnos se sientan en un ambiente similar a cuando están en su escuela; el ingenio ha sido diferente y a una semana de haber iniciado el ciclo escolar el reto parece ser mayúsculo, pues es indefinido el tiempo que durará esta modalidad de enseñanza.
No cabe duda que la pandemia del Covid-19 ha cambiado la vida de todos, y ahora son los maestros quienes tienen que vencer los obstáculos que se les atraviesen para llevar el conocimiento a sus alumnos.
Durante esta primera semana de clases a distancia han sido muchas las historias que han quedado registradas, sobre todo en las redes sociales, casos que van desde el profesor montando un escenario en casa hasta las madres de familia que acuden con sus hijos a canchas, plazas o algún lugar que cuente con señal de internet.
Uno de los casos más sonados y que conmovió a muchas personas fue el de la maestra Letty Mora, quien da clases a primer grado de primaria en la comunidad de Mazatepec; ella creó su propio avatar con el objetivo de hacer más fácil y llamativo el aprendizaje de los niños.
La profesora considera que si la enseñanza será a través de la tecnología, es necesario utilIzarla para beneficio de los menores.
Por ello, se dio a la tarea de investigar diferentes aplicaciones y analizar el funcionamiento, para después grabar videos con la clase correspondiente y enviar a los alumnos, desde luego, apegada siempre al plan de estudios que marca la Secretaría de Educación (SEP) y al cuadernillo que sirve de guía para el curso compensatorio.
Otro caso es el de la profesora Yael Santos, quien decoró parte de su casa con todo lo que los niños tenían en su salón de clases, desde letras, números y dibujos, todo lo que pueda contextualizar su estancia en la escuela.
La docente innovó al crear diferentes pancartas a través de las cuales dio a conocer el reglamento para la clase en línea, pues insistió en que pese a las circunstancias las normas, reglamentos y disciplina debe continuar.
Éstos son sólo algunos casos de los maestros que han hecho eco en redes sociales, pero otros más han optado por acudir a sus centros de trabajo para impartir sus clases, muchos por la falta de un espacio adecuado en sus casas para trabajar, otros por carecer del servicio de internet y otros porque quieren que sus alumnos se sientan en confianza al ver sus salones.
Los padres de familia también han enfrentado grandes retos, sobre todo aquellos que no cuentan con acceso a internet o computadora y aquellos que simplemente tienen que trabajar.
Un caso que se hizo viral en esta semana fue la madre de familia, que al no tener acceso a internet, llevó a su hijo a la cancha deportiva de la Unidad Habitacional San Aparicio; y es que en ese lugar hay señal abierta de internet, herramienta que necesita el estudiante para ver sus clases o mandar sus tareas.
La mujer sostenía el teléfono mientras su hijo tomaba apuntes en su cuaderno, ahí estuvo por lo menos una hora, aunque pudo haber sido más tiempo dependiendo de la cantidad de actividades del niño.
En esta misma situación se pudo ver a personas que trabajan en los mercados, pues al tener que salir a sus actividades diarias tuvieron que llevar a sus hijos; en los puestos se veían los menores con el celular de sus papás tomando apuntes de sus clases, algunos portando el uniforme y otros más con ropa de calle, pero atentos a la enseñanza.
Personas que tienen negocios y que no les es posible cerrar para atender a sus hijos también han optado por llevar con ellos a los menores, para estar pendientes de que realicen sus actividades.
Esta situación que un primer plano pareciera fácil se ha complicado más por la falta de acceso a las herramientas tecnológicas, pero también porque hay padres que tienen más de un hijo y requieren dividir su atención para garantizar el aprendizaje de los menores.
Esta fue la primera semana de las clases a distancia, las cuales, sin duda, serán un reto no sólo por ahora, sino por todo el periodo que dure esta modalidad, pues no se trata sólo de que el estudiante atienda un programa de televisión o una clase en línea, sino que requiere de un acompañamiento total.
