Para el analista político de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Alejandro Guillén Reyes, actos de odio e intolerancia, como el de la activista transgénero, Agnes Torres, y la discriminación a un trabajador homosexual en el Congreso estatal, más allá de resolverse con leyes, deben inhibirse con educación, cultura y corresponsabilidad social.
El académico reconoció que hay avances jurídicos importantes en México, principalmente, en la capital del país, que dan mayor garantía al respeto de la libertad sexual; sin embargo, subrayó que aún en la población hay una percepción y comportamiento social poco favorable para generar un entorno de tolerancia para la diversidad sexual.
“Lo cierto es que todavía no hemos avanzado en el plano cultural, creo que este es el punto medular en el cual, me parece, se debe trabajar mucho y tratar de impregnar a la sociedad, en términos generales, de dos palabras que son claves en toda convivencia democrática, la ‘pluralidad’ y la ‘tolerancia’. Creo que son los dos valores fundamentales en una convivencia democrática y que si aspiramos a un Estado democrático, debemos llevar a la práctica esos dos valores”.
Recordó que en nuestro país hay discriminación en aspectos que van, desde la sexual y de género, hasta de carácter racial que han afectado a los indígenas, por lo que reiteró la falta de una construcción cultural para evitar que se sigan dando crímenes condenables, como el asesinato de la activista, Agnes Torres.
“Independientemente de la persona que se trate, es un ser humano y es igual que cualquiera de nosotros, ojalá el gobierno haga la tarea correspondiente de encontrar a los responsables y castigarlos, porque este tipo de crímenes no pueden quedar impunes, ya que van en contra de la cultura, basada en la pluralidad y la tolerancia”.
