Para romper el círculo vicioso de la corrupción en México y generar niveles aceptables de confianza en las instituciones del país, el ejemplo lo debe poner la clase política, sentenció el académico norteamericano, Stephen Davis Morris, durante una ponencia en la Escuela Libre de Derecho.
El especialista en el estudio del fenómeno de la corrupción en México y autor de varios libros sobre el asunto, indicó que, según los modelos en Sociología y por la experiencia de otras naciones, la confianza social en las instituciones se comienza a recuperar en un periodo de 12 años, luego de haber implementado cambios hacia la democracia participativa, fenómeno que no sucedió en México luego del arribo a la presidencia de la República por Vicente Fox, quien no fomentó el cambio en la cultura de la legalidad, a pesar de haber llegado al poder con una gran legitimidad y expectativa social.
Indicó que la vida pública gira en torno a lograr el balance entre controlar a quienes gobiernan y a la sociedad, y el punto de equilibrio está en el respeto a la legalidad y al estado de derecho, armonía que no se logra en nuestro país, ya que, tanto gobernantes como gobernados incurren en actos de corrupción, mismos que inciden en los bajos niveles de confianza que han demostrado los diversos estudios publicados, a pesar de los cambios y avances incipientes que se han tenido en 12 años de alternancia.
Por ello, sentenció que tiene que ser la clase política la que dé el ejemplo para cambiar la percepción y cultura de la corrupción, por una de más respeto a la legalidad.
“Yo creo que la respuesta está más en el Estado que en la sociedad, creo que restablecer el estado de derecho en el gobierno debe ser la prioridad; poner el ejemplo llevará consecuencias para toda la sociedad. Creo en ‘freír unos peces gordos’, visto como un ataque frontal a la corrupción, porque se fortalecen las estructuras y las instituciones de la rendición de cuentas; sí son necesarias mejores leyes y reglamentos, pero hemos visto que esto no nos da la solución esperada para reducir los niveles de impunidad”.
Por ello, indicó que para recuperar la confianza social y abatir los índices de impunidad y corrupción no basta con agrandar a las instituciones, contratar más policías, engordar a la burocracia, hacer leyes más complejas y medidas de endurecimiento; sino generar respeto en el propio Estado por quienes lo administran ya que, a pesar de no haber avances significativos, hay mayor conciencia social de a dónde se quiere llegar; sobre lo que es bueno y malo para la colectividad y de que es necesario un cambio cultural o epistemológico en la forma que nos percibimos como nación.
