A poco más de cuatro meses del arranque de la Copa del Mundo 2026, la Selección Mexicana continúa mostrando una preocupante falta de funcionamiento, ideas y contundencia, incluso cuando el marcador le favorece. El triunfo 1-0 ante Bolivia, en un partido amistoso disputado en el estadio Ramón “Tahuichi” Aguilera, dejó más dudas que señales de evolución en el proyecto encabezado por Javier Aguirre.
El único gol del encuentro llegó al minuto 68 por conducto de Germán Berterame, quien aprovechó un error del arquero Carlos Lampe. Más allá de la anotación, el desempeño ofensivo del Tricolor volvió a ser limitado, con escasas llegadas claras y una evidente incapacidad para imponer condiciones ante un rival que incluso estuvo cerca de marcar en un par de ocasiones.
Aguirre utilizó el partido como un nuevo ejercicio de evaluación con futbolistas que militan exclusivamente en la Liga MX, debido a que el encuentro se disputó fuera de Fecha FIFA. En el once inicial aparecieron jugadores con experiencia como Raúl Rangel, Jorge Sánchez, Jesús Gallardo, Carlos Rodríguez y Erik Lira, además de jóvenes que difícilmente se perfilan para una lista definitiva mundialista. Sin embargo, ni la mezcla de experiencia y juventud logró traducirse en un funcionamiento colectivo sólido.
México volvió a exhibir carencias en generación ofensiva, especialmente por las bandas, y dependió nuevamente de acciones aisladas para inclinar el resultado. Incluso con la expulsión del boliviano Robson Matheus al minuto 84, el Tricolor fue incapaz de cerrar el partido con autoridad o ampliar la ventaja.
Bolivia, que se prepara para disputar el repechaje rumbo al Mundial en marzo próximo, fue un sinodal incómodo y por momentos superior en intensidad, obligando al arquero Raúl “Tala” Rangel a intervenir de manera decisiva. El conjunto sudamericano generó más sensación de peligro que una Selección Mexicana que, pese al triunfo, sigue sin transmitir confianza.
Con dos victorias consecutivas por idéntico marcador de 1-0 ante Panamá y Bolivia, el balance numérico es positivo para Aguirre. No obstante, el contexto es inquietante: México gana, pero no convence, y el tiempo para corregir errores estructurales, tácticos y de identidad se agota conforme se acerca la justa mundialista que se disputará en casa.



