La cultura de los huehues, una de las expresiones festivas más antiguas y vibrantes del país, continúa consolidándose como un símbolo de identidad y resistencia comunitaria en diversas regiones de México, especialmente en los estados de Tlaxcala y Puebla, donde cada año miles de danzantes toman las calles para celebrar el carnaval.
Una tradición con raíces profundas
El término huehue proviene del náhuatl huehue, que significa “anciano”. No obstante, más allá de la traducción literal, el personaje representa sabiduría, alegría y la persistencia de rituales que han sobrevivido desde la época colonial.
Las cuadrillas, grupos organizados de danzantes, preparan durante meses sus coreografías y vestuarios, que incluyen máscaras talladas, trajes coloridos y sombreros adornados meticulosamente. Para muchas familias, participar en estas comparsas es un legado que se transmite de generación en generación.
Más que danza: un acto de identidad
Aunque las festividades suelen enmarcarse dentro del periodo de carnaval, la figura del huehue trasciende lo festivo. Para los participantes, bailar es un acto de pertenencia que reafirma la historia de sus comunidades. Jóvenes y adultos coinciden en que la danza se ha convertido en un refugio cultural ante la creciente homogeneización global.
“Ser huehue es un orgullo. Es recordar de dónde venimos y mantenerlo vivo”, expresan frecuentemente los danzantes durante los festejos.
Impacto económico y turístico
La presencia de los huehues atrae cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Hoteles, restaurantes, artesanos y productores locales reportan un incremento notable en actividad económica durante la temporada. Las máscaras y trajes elaborados artesanalmente se han convertido también en piezas de alto valor cultural y comercial.
Desafíos actuales
A pesar del entusiasmo que genera esta tradición, los organizadores han señalado retos persistentes: financiamiento insuficiente, falta de espacios seguros para los ensayos, y la necesidad de preservar los conocimientos artesanales frente a materiales industrializados.
Instituciones culturales realizan actualmente esfuerzos para documentar y promover la tradición, aunque especialistas destacan la importancia de trabajar directamente con las comunidades para asegurar la continuidad auténtica de las comparsas.
Un patrimonio que sigue latiendo
Con cada repique de tambora y cada giro de los danzantes, los huehues reafirman su lugar como una de las expresiones culturales más significativas del territorio mexicano. En un país donde la diversidad cultural es vasta, esta tradición continúa siendo un testimonio viviente de historia, resistencia y celebración.
